30 años despues: La Unión



-Hoy voy al concierto de la unión- Le digo a mi compañero de veinte y tantos.
-¿La unión? Pero esos son un poco mayorcitos, ¿no?
-¡Anda! ¡Toma!¡Como yo!
-Pero esos... ¿Qué canciones tienen? La del lobo, ¿no?
-Madre mía, no sabes nada de la música. Este grupo fue de los pioneros de mi época. Fueron de los primeros que metieron la música eléctrica en sus canciones.
-Es que yo era un niño en esa época.-Me dice con una sonrisa de oreja a oreja.
-Pues yo era una adolescente y me encantaban. Me acuerdo que un verano en las fiestas del pueblo de al lado vinieron. Fuimos todos los amigos a verles, Tendría 15 años.  ¡Cómo me molaban!  Rafa me parecía tan sensual con la voz que tenía. Y no veas cómo se movía, parecía una cobra. ¡Su música era excitante!
-Anda tía..., ¡Que pareces a mi abuela contando historietas de la guerra!
-¡No sabes nada! ¡Nada! La unión es mítica.

Mi maridito y yo vamos tan contentos en el metro hacía Vista Alegre, el vagón en el que estamos está lleno de parejas como nosotros; maduritos, intentando vestir de un modo informal para una ocasión especial. Se ve a una legua que normalmente no suelen salir por la noche porque están muy liados leyendo cuentos a sus niños. A mí me ha pasado lo mismo. ¿Qué hay que llevar a un concierto? Algo juvenil, algo sofisticado, algo estiloso. Al final nuevamente vaqueros, con botas y una camiseta con un dibujo dorado para tener al menos un punto de glamour.  

Nos bajamos todos a la vez y solo tenemos que seguir la manada de cuarentañeros para llegar al pabellón. tenemos entradas de pista para bailar como una loca. ¡Quiero volver a mis años adolescentes! Vamos a por una cervecita mientras se llena el recinto. "Disculpe", "por favor", "muy amable" , "gracias". Vaya, que publico más educado somos los maduitos.

Nueve y cuarto, y aún no aparecen. Les hemos dado quince minutos de rigor, pero por Dios que no nos hagan esperar mucho que se me cargan las lumbares, y se me suben los gemelos. "Ya llegan", "Ya llegan".  Madre mía, como pasan los años para todos.  A Rafa se le ve mayor pero con energía, Mario anda más tocado y Luis aún está de buen ver. Pero los tíos menuda caña nos meten. Aún canta bien Rafa y se mueve como cuando era joven, así como de un modo sinuoso.  Estoy realmente encantada de estar aquí esta noche, a pesar de mis cuarenta tacos y de que hasta ahora mismo lo que más me apetecía este viernes final de semana intensiva de curro y de niños era meterme en la cama con mi mantita de abuelita. Pero aquí ando viviendo la vida, gozando la noche. ¡Qué satisfecha me siento de mi misma! 

Me acuerdo de cuando vi el otro concierto con quince años, y me siento orgullosa de lo que he evolucionado. En aquella época tendría juventud, energía, vitalidad, optimismo, pero ahora tengo experiencia. Sé quién soy, se como soy, me conformo y hasta en ocasiones me gusto.  Y como entonces me encanta la fiesta y la noche. Y me alucina sentir, sentir como la vida corre por mis venas aquí entre las luces , la música y todas estas personas que como yo quieren disfrutar este momento al máximo.

Entonces llega fueron los celos, tren de largo recorrido, maragaibo y por fin al este del Edén, que la tocan con lagarto amarillo. Por Dios, que llorera me entra.
-"Paseando el otro día en la mañana me encontré un amigo de la niñez, hablaba con nostalgia de la infancia. Que dura se ha vuelto la vida después.  ahora el tiempo pasa y no perdona
se van meses y años para no volver."-  Jobar...,  Qué razón tienes amigo.  La vida me es muy dura, cuesta mucho, cuesta tanto salir adelante, me lo decían de pequeña, pero no lo entendía: Estaba empeñada en ser mayor. Ahora el tiempo pasa a toda velocidad y yo gasto las horas rabiando, peleando y luchando. ¡Que felices éramos de chicos!.

- " ¿Quién te ha visto amigo y quien te ve? ¿Cómo te va la vida? A mí me ha ido bien. "  -  Y yo me creo que me lo dice a mí, tras treinta años sin oír su música, les tenía tan olvidados, me vienen miles de recuerdos a la cabeza con la melodía y se me llena el corazón de emoción que no me queda otra que liarme a llorar.  ¡Rafa! ¡A mí me ha ido bien! ¡De verdad! ¿Sabes? Me casé. Quiero muchísimo a mi marido. Tengo dos niños preciosos. Me compre un piso, tengo una hipoteca pero soy feliz. Pienso con una sonrisa en la cara.

- "¡Tan lejano el paraíso aquel! Estoy acostumbrado a vivir al este del Edén". -  Si, es verdad,  tan lejanos aquellos irrepetibles momentos de juventud. Aquella noche de verano en Jaén, aquel amor de juventud, aquellos amigos de infancia, aquellas nuevas experiencias, descubrir el mundo. Recuerdo la magia de aquella noche hace treinta años con mi prima,  recuerdo la alegría de vivir que sentíamos,  mi piel se eriza y las lagrimas me bañan la cara.  Lo bueno es que ya no me averguenza sentir así y liarme a llorar. Yo soy así y me emociono como me da la gana, y ahora mismo me siento tan, tan feliz:  Tengo un magnifico instante de verdadera felicidad.

No sé en que canción hace un solo a guitarra el melenudo que acompaña el grupo que es digno de mencionar. Nos quedamos todos alucinados con el tipo ese.
Llega "Dónde estabais en los malos tiempos" con Miguel Bosé. Ay, mi Miguel Bosé, también pasa los años por él.  Como dice Rafa con esa voz como de cuento que tiene, lo bueno es no tener que decir "Donde estabais". De nuevo me siento la mujer más afortunada del mundo pienso mientras meneo mi cuerpo imitando a Rafa. Tengo muchísima suerte porque el amor de mi vida está ahora mismo a mi lado compartiendo este momento tan mágico.

Continuamos con "hombre lobo en parís", una versión más melancólica e intima acompañada de una guitarra, proyectan de fotos de la unión cuando aún eran cuatro chiquillos  con gabardinas y tupes.  En la pantalla grande ponen el video original y nuevamente me encuentro fascinada;  Aquel ambiente brumosos en blanco y negro de novela policiaca de los cuarenta, el sucio hostal y las prostitutas mostrando su género.
Entonces nos sorprenden con "Más y más". No me acordaba de esta increíble canción:   "Haz conmigo lo que quieras, nena.  Sabes que te pertenezco, nena .  Cada poro de mi piel es tuyo,  haz conmigo lo que quieras nena.".  

Madre mía, si treinta años después aún me pone.  Me acuerdo del video donde salía Rafa con cara de pillo sentado en una silla en plan nueve semanas y media diciendo "ahora harás lo que yo diga, nena ".   En aquella época se jugaba mucho más con lo sensual, lo erótico, lo insinuante, sin entrar en lo implícito como ahora.  En aquellos veranos, para nuestras hormonas con lo intuido era suficiente.   Teníamos la peli de Kim Bansinger y Mikey Rourke, teníamos el "I want your Sex" de George Michael y teníamos el "Más y más" de la unión para adivinar el mundo del deseo al que nos encaminábamos.

En estas andaba, cuando de pronto aparece una tía o tío larguirucho, con tacones y con melena morena. ¡Joder! Si es el Vaquerizo. ¡Qué me da algo! Sale con "Ella es un Volcán" . ¡Y tanto! Me divierten tanto las Nancys Rubias, aunque son morenas. Este Vaquerizo no parece una lumbrera, pero debe ser un tipo muy listo, o al menos sabe montárselo de miedo. Y siempre se queda con la atención de toda la peña. Ahí está en mitad del escenario contoneándose con su mallot negro, sus pantalones caídos para enseñar cacho de cadera, y sus tacones. Marcha no les falta y saltamos todos alborotados por el momentazo Mario.

Si algo tiene este aniversario son momentazos y la verdad es que los estamos disfrutando como enanos.
Se van como todos sabíamos, y como dice el protocolo de los conciertos hay que gritar "OOOEEEE, OOOOEEEE, OEEEE, OEEEE...." y luego "OOOOTRAAA, OOOTRAAAA, OOOTRAAAA". Este es un momento muy importante, porque intimidas con tus compañeros de pista. Nosotros nos hemos llevado muy bien con la parejita de chicos, bueno, mejor dicho locas que tenemos al lado, con la que hemos saltado como locos y hemos cantado a vivo pulmón las canciones. Es curioso porque son bastante jóvenes y se saben todas las letras de las canciones. Mucho mejor que una prenda que se ha sorprendido porque me canto mucha letra y no me lo esperaba. Soy un desastre con las letras porque tengo memoria de pez.

Se hacen rogar pero vuelven. Lo sabíamos porque aún les falta Sildavía, por favor. Además nos habían dicho que estaban invitados "Love of Lesbian", que como estoy algo oxidada no sabía quiénes eran y los he tenido que googlear, pero no me suenan. Me sorprenden porque no tienen ninguna pinta de lesbianas, o de androgenos, o de locas, o de grupo rompedor. En realidad me recuerdan a granjeros americanos. Eso debe ser lo del pop indie que ahora oigo tanto. 

Suena "No tengas miedo de perderte en Sildavia" y yo me imagino un paraido tropical verde bañado por playas de arena blanca y aguas turquesas, con un hotelito de bungalows de madera, con  una piscina de agua calentita, donde me encuentro yo con mi pulsera todo incluido en una mano y mi mojito en la otra. ¡Miedo ninguno! Estoy como loca por perderme en Sildavia. ¿Cuándo nos vamos?

Y termina de nuevo con "Lobo hombre en París", pero versión cañera. Nos rompemos las piernas de tanto saltar y los brazos de tanto aplaudir.  Por eso cuando terminan ni mi maridito ni yo podemos casi andar. Si no fuera por ese detalle, nos habríamos ido a vivir la noche madrileña, porque como dijo al final Rafa, este solo era el principio de la Noche. Pero para nosotros era el principio de irnos a dormir a pata suelta a la cama porque hoy no tenemos niños dando por culo en casa.

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