68.- Fase REM

Conduzco mi corsita por la M-40 totalmente grogi, debo estar al menos en la fase REM del sueño y mis neuronas están todas roncando. Todos los días me hago 50 Km para llegar al trabajo totalmente aletargada. Muchas veces me despierto en el destino y no recuerdo como llegue… ¿Me habrán abducido los extraterrestres? ¿O conducía totalmente sonámbula? Menos mal que tengo el camino grabado a fuego en mi subconsciente y llevo el coche con el piloto automático.
Me se de memoria donde debo reducir, donde frenar, donde acelerar, en que carril debo ir, si me parase la guardia civil por supuesto daría negativo en la prueba de la alcoholemia, pero mis reflejos estáarían mucho más aturdidos que si me hubiera tomado cuatro cubatas. Creo que los de tráfico no han pensado en una prueba del grado de adormecimiento, se forraría el gobierno con las multas, aunque claro nadie llegaría pronto a trabajar.
Como medida para despejarme abro la ventana y me pongo la música a toda pastilla. A ver qué hay que me despierte… ¡Anda! ¡Move like Jagger! ¡Bien! Me gusta esta canción porque me recuerda a Sandra y su amiguita Marian bailando cuando estábamos de vacaciones de semana santa. Que gracia tenían… Qué bonitas mis niñas... Habían estado horas preparando una coreografía entretenidísimas, mientras los chicos sólo sabían decir “Me aburro, dame la maquinita”. ¡Qué buenos recuerdos de la playa! Ya me siento mucho mejor.
Finalmente, como todos los días, he quedado atrapada en un atasco del que no me puedo escapar. Desde que nos cambiaron la oficina de sitio y nos llevaron desde la plaza de los cubos a un polígono a las afueras de Madrid no me queda más remedio que ir en coche, porque hay tan mala combinación de transporte público que tardo una hora y tres cuartos en llegar desde mi casa. En coche tardo una hora en llegar, aparco a veinte minutos andando, pero vuelvo en media. Así que me compensa. Además lo de andar es un pro, cuarenta minutos me permite hacer el deporte diario que no haría de otro modo. No está mal, sobre todo porque lo hago estilo maratón ya que siempre voy tarde. Aunque no es sufiente porque la barriga sigue en su sitio día tras día.
El cambio me hizo polvo al principio, porque era feliz trabajando en el centro. Pero he descubierto algo bueno; Estoy ahorrando un montón al evitar las compritas. En el centro todos los días sucumbía a algún producto extraordinario de las maravillosas tiendecitas. Mi bolsillo agradece el cambio… ¡Pero mi espíritu echa tanto de menos currar en el ambientillo!
En fin, como estoy atrapada en el coche rodeada de otros miles de conductores en la M40 y no puedo ni cuidar niños, ni limpiar la casa, ni fregar, ni poner lavadoras y lavaplatos, ni planchar, ni trabajar, voy a aprovechar este momento para pensar en mi misma. Este va a ser el magnífico momento para mis cosas, a ver..., a ver..., cosas que quiero hacer... Ummm.... ¡Volver a Yoga otra vez! Lo inteté tras mi fracaso con zumba, y me apunte a un club buenísimo de Yoga, pero lo tuve que dejar porque las clases eran de 8:30 a 10:00 de la noche y no podría evitar dormírme en las relajaciones de lo cansada que estaba. Intentaba no dormirme y empezaba lasrelajaciones con ansiedad y tensión. Pero no había manera, caía en el pozo oscuro del sin padecimiento. Me dormía tanto que un día de pronto me desperté asustada por un pedazo de ronquido que alguien había dado en mitad de la clase; Lo malo es que ese alguien era yo... ¡Menos mal que estamos a oscuras!
Veo por el retrovisor un coche negro, de esos anchos que van como pegados al suelo, haciendo zig-zag entre los demás. Los tengo fichados, son los chulitos del asfalto, se creen los dueños de la carretera, siempre fardando de coche, y como no, cuando ven un corsita blanco como el mío conducido por una mujer, pues no se quedan a gusto si no me hacen una buena pirula. Y este no es la excepción. Se cambia de carril, cruzándose tres carriles por delante de mí, obligándome a pisar el freno. ¡Gilipollas! ¡Chulo!¡Machista!¡Abusón! ¿Pero dónde tengo el claxon?, ¿Dónde?, ¿Dónde? ¡Qué mierda! No lo encuentro, Joder, como nunca lo uso ahora que lo necesito no sé donde narices está el dichoso pito. Nada, no lo encuentro… Parece que no me queda más remedio que usar el símbolo universal para mostrar indignación, pienso mientras estiro el dedo corazón.
Yo soy muy respetuosa con la distancia de seguridad, pero los demás nunca respetan el hueco que he dejado. A veces pienso que es como una tentación. Ven una distancia de seguridad y no pueden evitar meterse a presión en el hueco. Así es imposible cumplir las normas de tráfico. Yo siempre trato de cumplirla, incluso más aún, porque soy muy precavida. Por ejemplo, aunque el otro tenga el ceda el paso, yo nunca me fio y me preparo por si al final tengo que cederlo yo. Yo empiezo a frenar, que no a acelerar con los semáforos en rojo. Pero al de atrás mio nunca le gusta porque ne pita. Y en las rotondas me cambio de carril para no cruzarme y salir desde el carril más externo, aunque esté yo sola en la redonda. Sin embargo la gente tiene la manía de intentar salir de la rotonda cruzandse, y encima te pitan si tu vas, tal y como te enseñaron en la autoescuela por el carril de fuera danto toda la vuelta a la glorieta.
Voy a poner las noticias a ver si me cuentan cosas buenas:
-El inicio de la campaña de verano ha hecho ganar a la Seguridad Social 56.622 afiliados en junio, el mejor dato en este mes desde 2007 y el primero en positivo, hasta los 16.684.995 ocupados, según confirma hoy el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
Para variar una noticia buena, pero ya me imagino la clase de trabajos que se han conseguido. Trabajos con una birria de salarios, una birria de jornada y una birria de cotizaciones. Yo no sé si mejoran las cosas pero en mi empresa están preparando un ERE, que estoy empezando a plantearme, porque últimamente mi curro es un infierno.
Aparco, y tengo un mensaje en el móvil de mi compi, que para evitar atascos y poder aparcar en la puerta, sale de casa antes de que hayan puesto las aceras, lo que viene siendo a las seis de la mañana. ¡Qué barbaridad!¡Eso no es vida!. El mensaje dice “No vengas a trabajar. Vuélvete a casa. No funciona nada”.
Jo, que chiste, estoy a punto de hacerle caso des-conducir otra hora hacia mi casa y meterme en la cama a seguir con mi sueño REM. ¿Qué habrá pasado esta noche? Estoy tan cansada… No puedo más… No nos funcionan las cosas, no tenemos presupuesto, ni gente, ni medios para arreglar nada, y encima no paran de presionar, pedir responsabilidades y amenazar. Estoy, muy, requeté harta.
Encima, yo no soy nadie. Soy un recurso barato que contrataron, una caja negra que se puede sustituir cuando este agotada. Un ente currante sin nombres ni apellidos, un número en un contrato, un algo impersonal. Me cabrea sobremanera que nos valoren tan poco las empresas, y que nos deshumanicen de ese modo. ¡Como si todo el mundo trabajara igual! ¡Cómo si todos se comprometieran del mismo modo! Que poco se valora el buen trabajo, el conocimiento, la experiencia, la responsabilidad y el compromiso. Según parece todos somos iguales y automáticamente sustituibles por otro recurso opaco desnaturalizado. De verdad que me dan unas ganas horribles de dar la vuelta, volver a mi coche y dejarles a todos colgados. ¡Qué les den! Es lo que se merecen. Por ahorrarse unas pelas nos de convierten en masa obrera indefinida, gris y triste. Se están confundiendo con esta moda de los servicios y los recursos. Pero no lo ven con el ansia de ganar dinero rápido para ya.
En fin, menos mal que aunque esté dormida, parece que tengo la cabeza sobre los hombros y sé que no me queda más remedio que currar. Hay que ganarse el pan para vivir, me digo, mientras me dirijo a la oficina adormilada.

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