64.- La competición de patinaje



-¡Mama!¡Mama! ¡Despiertaaaaa!¿Qué hora es?¿Falta mucho para la competición?
-Pero hija... Que son la ocho de la mañana y hasta las cuatro no hay que estar allí.- No me lo puedo creer. Me tapo la cabeza con la almohada.
-Pero, pero., pero.. ¡Mama! ¿O sea que faltan aún horas? -Me grita metiendo su carita por debajo de la almohada.
-Muchas horas..., tenemos que desayunar y luego comer. Tranquilízate que todo va a salir bien.
-!Ay, ay, ay! ¡Qué nervios! 

Hoy tiene mi hija su  primera competición de patinaje artístico;  es muy importante para ella y  por supuesto también es importante para el resto de la familia. Por fin encontramos un deporte ideal para la niña. Tanto al padre como a mí nos ha parecido importante que los niños se aficionaran a un deporte, con el que aprendieran el sentido de la palabra compromiso, comprendieran que conseguir metas va de la mano de trabajar duramente, y algo muy importante para el resto de vida, no darse por vencido ante los fracasos;  aprender a afrontar la frustración de una derrota, superar el revés e intentarlo de nuevo.

Tras fracasar con varios deportes porque no interesaban nada a la niña, por fin hemos encontrado éste que le encanta porque combina aptitud, trabajo, destreza, técnica, postura, mucha exigencia con el glamour. Sí,  lo del glamour ha sido fundamental para que sea el escogido:  El glamour de la puesta en escena,  las coreografías, maquillajes, peinados, tocados, vestuario y maillots de fantasía con brillos, transparencias, plumas, perlas y cualquier complemento maravilloso. 

Encontramos el patinaje sobre ruedas,  el hermano pequeño del olímpico patinaje sobre hielo. Pero por ser el hermano chico no significa que no cueste igualmente lograr soltura al patinar, y conseguir las piruetas imposibles que logran las niñas a pesar de sus piernecitas tan finitas y los pesadísimos patines de cuatro ruedas que consiguen elevar por el aire.

-¡Mama! ¡Mama! ¿Qué hora es? ¿Cuánto falta?
-Pero hija, si son las 10:00. Falta aún seis horas. Aún tenemos que comer.
-Pero, pero, pero... ¡Mama! ¿Me visto ya?
-No, cariño, cuando quede una hora empezamos a prepararte.
-¡Ay, ay, ay! ¡Qué nervios!
-A ver cariño, tienes que controlar la agitación porque no te ayuda nada. Debes hacer un esfuerzo y llenar tus pensamientos de cosas bonitas y que te gustan. No pienses en la competición. Inténtalo.

Hoy mi hija está aprendiendo una lección de vida, está aprendiendo a controlar su ansiedad. Aunque muchos mayores aún no lo hemos conseguido.

-¡Mama!¡Mama!¡Mama! ¿Qué hora es? Ya es la hora de vestirse.
-Ay, cariño, son las 12:00. Comemos y comenzamos a preparar las cosas. No te preocupes que lo has practicado mucho y os sale perfecto.
-¡Ay, ay, ay!¡Qué nervios!

Por fin llegan las tres de la tarde y comenzamos con los preparativos. En el club patín Alcorcón se toman muy en serio las cosas, lo que nos orgullece y encanta. En este club no solo se entrena hasta la perfección, trabajando horas y horas, puliendo los detalles y la técnica del ejercicio, consiguiendo una ejecución inmejorable, sino que se prepara a conciencia la puesta en escena. Las profesoras demuestran una entrega infinita por sus niñas, dedicando sus ratos libres a más entrenos para lograr que todo sea perfecto.

Así que tengo que preparar a mi hija según lo indicado en un correo de tres páginas, que me ha angustiado leer, por la infinidad y precisión de los detalles. El correo fue enviado de madrugada por una de las profesoras, que lleva días sacrificando sus horas de sueño, para que el evento sea completamente inolvidable. Se describía el maquillaje con minuciosidad para que no haya ni un fallo: ojos de gato, con foto incluida, parpados color blanco brillante y  fucsia, labios rosa chicle, coloretes a conjunto.

-Ay, madre. Se me ha pasado la mano con el negro de la eye-line ésta, y no se en realidad si me han quedado ojos de gato o quizás se parecen más a los de buho. Pero ya no hay marcha atrás... ¡No me queda tiempo! ¡Y aún tengo que hacer el moño! Voy a usar gomina, gel fijador y laca. ¡En esta cabeza no se va a mover ni el pensamiento!

Me pongo con el peinado. El correo dice: Pelo tirante, engominado, coronado con moño ladeado. Ni un pelo, ni abuelete fuera de control. También se indicaba la vestimenta, medias carne,  cubrepatines carne debajo de las medias,  maillot sin bragas... Esto preocupó muchísimo a la niña:

-Pero, pero, pero... ¡Mama! ¿Sin bragas?
-No te preocupes hija, al fin y al cabo el maillot es como un bañador, de licra. Más bonito y con falda, pero igual que cuando vas a la piscina.
-Es verdad mama, además... Estoy más cómoda sin bragas.
-¿Eh?, pues no te vaya a acostumbrar...

Ya preparados, y controlando la aprensión, los padres con dificultad,  nos vamos para la competición.
Allí nos esperaban el resto de amiguitas, guapísimas, con sus ojos de gato y sus moños ladeados.  Todas excitadísimas y llenas de contagiosa emoción.  

Llega la profesora y nos dice "A estas niñas les falta brillo". He inmediatamente una legión de madres saca de sus bolsos las lacas con purpurina plateada, y fumiga la cabeza de todas las patinadoras. SI, fumiga, porque por poco nos intoxicamos en la operación.

- Por favor, vaya al contacto de pista el nivel adultos. -Anunciaron por los altavoces.
-Venga, venga niñas, que ya empiezan.

A otra mama y a mí nos ha tocado preparar a las crías que van a ser ayudantes de los árbitros y el juez, pero están tan agitadas, que no hay manera de que se queden quietecitas en sus gradas y no paran de ir de un lado para otro de la pista comentando cada ejercicio. Nos las estamos viendo y deseando para localizarlas y ponerlas en su sitio.

-Mira mama, salen los adultos de Alcorcón. ¿De qué van disfrazados?

Sale el presidente del club patín de Alcorcón con bombín y pajarita, acompañado de sus hijas, las campeonas de hockey de Europa, llevan tocado de pluma, gargantilla, guantes blancos y vestido corto de flecos.  Se ganan al público con un divertidísimo baile de charlestón. Cuando terminan el pabellón de Santo Domingo retumba por la ovación que reciben.

Continúan el resto de mayores, y algún culetazo que otro hay. Me han causado muchísima admiración estos patinadores maduritos que tienen la moral necesaria para rodar sobre unos inestables y muy resbaladizos patines. Y encima se atreven a dar saltitos y volteretas varias en el aire.

-Mama, ya salen las pequeñas. ¡Las del nivel D!.
-Vamos a verlas, ya veréis que monas. Son tan pequeñitas y patinan tan bien.

Me fijo es sus madres, están que no caben en sí mismas. De nuevo resuena el pabellón tal es la aclamación, nuestras chicas lo han hecho fenomenal, y se llevan la medalla de oro del nivel D. El grupo de la escuela se lleva la plata.  Todas al podio. ¡Qué alegría!.

-Nivel C, vaya al contacto de pista. -Anuncian por el altavoz.
Ay, madre mía, ese es el nivel de mi niña. ¡Ay, ay, ay! ¡Qué nervios!

Antes de mi hija, salen otros dos grupos de Alcorcón, uno de niñas del equipo, patinan fenomenal y quedan en tercer puesto. Después van los chicos, que siendo este su primer año de escuela han avanzado mucho y han sido tan valientes para ponerse un maillot de patinador profesional con sus brillos y transparencias, subirse a la pista y darlo todo. No han conseguido medalla, pero es un gran éxito para ellos.

Llega mi niña y se me encoje el corazón. Por favor, que le salga el ejercicio bien. Me concentro en el grupo de mi hija formado por cuatro patinadoras, en cada de uno de sus pasos, ejercicios y piruetas. Por favor, que tantas horas de entrenamiento, tanto esfuerzo en mantener los brazos altos, las piernas estiradas, los movimientos exactos, los giros perfectos, los saltos impecables y todo completamente sincronizado, den su fruto hoy.

Empieza la música y las cuatro nenas llevan el compás de la música, el público aplaudiendo les marca los pasos:  Plas, plas, plas, las niñas van levantando las piernas  al compás de los aplausos. La primera marca el ritmo y las demás la siguen con completa precisión. Hacen un ocho patinando para adelante, cambio de brazos, y otro ocho patinado para atrás, moviendo las piernas al unísono.  Llega la patada a la luna y las cuatro lo realizan a la vez. ¡Hurra! ¡Bravo! Los padres estamos como locos, rozando el histerismo.  Después hacen el ángel, con los brazos y las piernas bien estirados mantienen la postura el ocho completo. ¡Biennnnn!¡Hurra!  Por último el salto del inglés, se miran de reojo las cuatro y lo realizan cayendo al suelo completamente a la vez. ¡Bravo! ¡Explendido! ¡Maravillosas!

¡Ay, mi niña! Salgo corriendo para comérmela a besos y veo al padre a punto de romper a llorar por la emoción. Ay, lo que son los padres con sus niñas. Ay que ver, un señor tan grande y tan duro en apariencia y está como un flan por la niña de sus ojitos.

Salen las notas y quedan las primeras de su nivel. Madre mía, que orgullo tan grande, me sorprendo del sentimiento tan intenso que me recorre el cuerpo. Esto solo se puede sentir por un hijo.
Intermedio y llega el grupo show, diez niñas preciosas con maillot imitando un chaleco de traje en negro y plata, medias de brillo, un sólo guante, corbata de brillos, ojos rasgados, tupe y larga coleta. Mi hijo se quedo instantáneamente embobado.

Empieza la música dando píe a la coreografía formada por  giros, piruetas, vueltas, y distintos pasos totalmente precisos y coordinados de las diez crías al ritmo de la música de Queen,  la dificultad de los movimientos va incrementando hasta terminar con una sorprendente transformación del chaleco en un traje precioso rojo. ¡Final inesperado! De nuevo el pabellón se viene abajo con los aplausos y los hurra. ¡Éxito rotundo!

Tras la pausa, compiten en los niveles C avanzado, B, A. Aunque algún culetazo hay, y alguna lágrima de decepción se escapa, el club patín Alcorcón consigue medallas en todos los niveles: Segundas y terceras en el nivel C avanzado, terceras en el B y segundas en el A.

LLega el nivel certificado, y todo el público se centra en nuestra gran estrella del Alcorcón, una cría de 11 años que se enfrenta a patinadores mucho más mayores, y experimentados en competiciones. No entiendo de patinaje, así que soy incapaz de reconocer los giros, piruetas y elementos que desarrolla, pero lo que si soy capaz de percibir es la gran técnica que emplea para desarrollarlos esta pequeña.  La he visto entrenar horas y horas, y enfrentarse contra el duro suelo, caer y volver a levantar, caer e intentarlo una y mil veces.  Termina su precioso ejercicio con una gran aclamación, logrando medalla de plata en el nivel certificado.

Desfile de banderines y entrega de trofeos, el pódium está repleto de patinadores del Alcorcón, el presidente, las delegadas y entrenadoras están súper felices y orgullosas, la niñas encantadas con sus medallas, los padres emocionados echando fotos como locos.

Todos felices,  todos contentos, una gran jornada para recordar.


1 comentario:

  1. A veces mil palabras valen más que una imagen

    Simplemente genial

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