59.- Me siento así como triste

Nos han confirmado los rumores que tan intranquilos nos tenían a todos: Se para el único proyecto decente que nos quedaba y que nos mantenía a flote. Nos ha reunido nuestro jefe esta mañana y nos lo ha contado a todo el grupo. Confirmado, y viene de una fuente oficial, esto ya no es una rumor, es un hecho consumado. Nos hemos quedado un poco chafados y bastante calladitos. Hasta que Chemón ha roto el silencio triste que nos envolvía:

- Joe tío..., qué fuerte, ¿no?

- Vaya plan. - Contesta aún incredulo Pedrito.

- Vaya, sin esto parece que ya no nos queda mucho por hacer. - observo yo.

- Quizás alguna miajita que alguien no quiera... - Dice Lucía resistiendose a la realidad.

- No sé, quizás no sea para tanto... - Espera Pedrito.

- Quizás mañana cambien de idea, una vez más...

En fin creo que ya no merece la pena que esté rompiéndome la cabeza con el problema del proyecto que nos traísmos entre manos, así que literalmente tiro mi boli, cierro mi portátil y me voy triste para casa.

Como aparco muy lejos de la oficina, mientras subo la cuesta hacia mi coche, no puedo quitarme estas noticias de la cabeza. Tengo unos 15 minutos de caminata, más una media hora de atasco para meditar sobre el oscuro asunto. Enseguida llego a una primera clarísima conclusión: No soporto que la incertidumbre se meta en mi vida, dejar de hacer planes, vivir sin saber que estaré haciendo la semana que viene, no tener ni idea de lo que puede pasar.

Eso me fastidia pero sobremanera. ¡Con todos los planes que yo tengo para esta década! En los cuarenta tenía que comprarme un ático, eso lo primero. Para ello tenía que conseguir ser jefaza, y cobrar un pastón. También tenía pensado irme de fiesta todos los sábados, de viajes un par de veces al año, comprarme bonitos modelitos y carísimas cremas antiarrugas. Además me tenía que hacer una liposucción o algo así en la tripa, para que esos maravillosos modelitos se lucieran en condiciones. Además tengo que enviar a los niños al extranjero para que aprendan idiomas, pagarles un buen colegio concertado para secundaria, y no olvidarme de las clases de música, ballet, rugby, patinaje...

En fin, que me jode y me indigna que todos mis planes se esfumen porque alguien cierra mi proyecto. Mi proyecto en el que todos nos hemos matado para sacar adelante. Y es que nos las hemos visto y deseado para que esto funcionara. Todo empezó cuando en verano algún pez gordo decidió que lo quería como regalo de reyes, y por supuesto por aquel entonces y hasta ahora nadie se atrevió a decirle, que lo que su alteza el señor omnipotente quería, es imposible. Todos los grupos sabían que no lo podrían hacer pero nade quiso ser el primero en levantar la liebre. Y así nos decíamos: ¡Si los de grupo empresas lo tienen mucho peor que nosotros!¡Si ellos no dicen nada pues nosotros menos!

Todo el mundo agacho la cabeza, se escudaron unos en los otros y dijeron "sí, señor". Así empezaron las presiones para llegar a la fecha exigida. Por supuesto yo tampoco dije nada. bueno si le lo dije a mis compañeros así en bajito y quizás a mi jefe inmediato, pero tampoco es que sirviera de mucho mis palabrejas dichas con una vocecita insegura y chillona...

Y así hemos estado seis meses fustigados con la escusa de que este era el único proyecto, el gran proyecto, el que nos salvaría, el que nos daría de comer. Bueno, en realidad lo que todas esas frasecitas querían decir era "hazme esto en estas condiciones irrisorias o a la puta calle". Bien clarito. Y con esas, con el miedo de quedarnos en la calle, todos hemos sido tiranizados en una carrera contra reloj que nos quitaba horas de sueño, de familia, de ocio, de descanso..., de vida.

Por supuesto, aunque nos hemos partido el lomo, ya se sabe, es un axioma de toda la vida, que cuando una cosa es imposible, es imposible y punto. Si esto todo el mundo lo sabe, para que nos vamos a engañar. ¡Pues nos engañamos!. Y como era de esperar surgieron miles de problemas, miles contratiempos inesperados; que se habían interpretado mal los requisitos, que se caían las maquetas, que los equipos no funcionaban, que se quemaban las maquinas, que no llegaban las configuraciones, que venían confundidas, que las interfaces no encajaban... Cositas que son el pan diario de cada día en los proyectos y que normalmente se resuelven como se puede pero eso sí, con tiempo. Sólo que en el súper único proyecto salvador no hay tiempo, no ha respiro, la temida fecha navideña se acercaba.

Y llegamos a Reyes y aquello no funcionaba ni para atrás. Y todos nos decíamos, normal, estaba clarísimo, si todos sabíamos que era imposible, si lo dijimos. ¡Ja! A nuestro cuello de la camisa... ¡Pero vamos!¡Ánimo! ¡Lo vamos a conseguir en Febrero! ¡Es el proyecto que nos da de comer! ¡Un esfuerzo más!¡ya lo tenemos! Y seguimos trabajando como locos. Por fin con gran satisfacción y muchas horas echadas en Febrero vamos a tener la primera fase terminada, que no es perfecta, pero como se dice por estas tierras "funciona". Luego el cómo funciona, pues ya es un detallin sin importancia.

Estábamos todos más felices que unas perdices. ¡Lo habíamos conseguido! Ahora vendrían la version v1, la v2, la v3, la versión para casa, la de abuelos, la de coles, la de adolescentes, la de los despistados, la rosa mimosa, la gris profesional, la de iphones de niños de teta... ¡Aquí hay un filón para años! me decía yo mientras me frotaba las manos pensando como plantearle a mi jefe mi aumento de salario y donde comprarme mi nuevo modelito en colores vivos que debía conjuntar con unas preciosas botas vaqueras rojas que vi en un escaparate. Ummmmmm. Perfecto...

Pero un buen día empezaron los rumores; Se empezó a oir que ya no querían el proyecto. Como no ha estado para Reyes... pues ya no sirve. ¿Qué? Eso debe ser una mentira... Pero van y nos lo confirman. ¿Pero qué coño? ¡No me lo puedo creer! ¡Mi modelito a tomar por saco! Bueno, mi modelito es lo de menos... Pero... ¿Y la gente que se ha matado durante los 6 meses? ¿Y todo el esfuerzo hecho? ¿Y el dinero gastado? ¿Y todo el material comprado? ... ¿Pero esto qué es? ¡Esto es una mierda!

¡No lo entiendo! No lo entiendo... Estoy tan triste... Pienso en los grupos de trabajo y estoy prácticamente segura que algunos nos vamos a la calle... Se ha perdido ya tanta gente tan buena. Pensé que esto de la crisis quizás fuera bueno, quizás se consiguiera limpiar la mierda que hay en las empresas. Quizás permitiera que salieran los vagos e ineptos que todos conocemos. Y que al final quedarían los buenos, los inteligentes, los técnicos, los productivos. ¡Qué confundida he estado! Resulta que los que se quedan son los lame-culos. Estoy tan triste porque pierdo la esperanza de que finalmente esta españa cutre del dedazo y del enchufe se esfume.¡Continuamos igual! ¡No tenemos remedio los españolitos! Seguimos sin valorar lo que vale. Sin ser honestos y serios, solo pensando en ganar en el momento, dar el braguetazo y a vivir, sin pensar a largo plazo.

Yo creo que estos señores que deciden estas cosas son buenas personas y la vida les obliga, les pone en estos bretes, entre la espada y la pared, y no les queda otra. No es que sean inhumanos, no es que no tengan sentimientos y sean ciegos y desconsiderados con los demás, no es que sean personas de hielo. Es que por los sueldos que les pagan les toca tomar esta tipo de decisiones tan ingratas, no les queda más remedio que hacer de tripas corazón, y cerrar el chiringuito si con esto sus accionistas se guardan en los bolsillos algunos miles de millones.

La verdad es que no les envidio nada, porque estoy segura que no duermen como yo a pierna suelta toda la coche, porque saber que te estás cargando el modo de ganarse la vida muchas personas, que estás metiendo en apuros algunas familias, imagino que eso debe quitar algo el sueño. O quizás me confundo y no todos estamos hechos de la misma materia, y estos señores son de otra distinta a la mía, fueron concebidos para decidir entre el bien y el mal, para hacer y deshacer, para ganar dinero a raudales y como nacieron para esto, pues realmente les da igual. Estas minucias les resbalan. Están demasiado ocupados en que las gráficas tiendan hacia arriba que ni nos ven.

Imagino que haber nacido para estas funciones tan importantes debe crearte muchos enemigos. Eso de estar enfrentado a medio mundo, vivir en conflicto permanente, saber que los que te hacen la pelota en cuanto te das la vuelta te lanzan dardos envenenado, no debe ser nada agradable. No sé cómo la gente soporta vivir así. Para mí es importante vivir y trabajar en cordialidad, con alegría: Llegar a la oficina y que haya buen ambiente, que alguien cuente un chiste y todos nos riamos, poder confiar en mis compañeros (no en todos porque hay algunos que ya apuntan maneras de grandes jefazos deshumanizados), estar rodeada de gente que aprecio .

La verdad es que bien analizado, estoy encantada de estar donde estoy y ser como soy. Estoy encantada de haber nacido para ser del montón, una currita sin más, porque me permite actuar como a mí me gusta, no tengo que rendir cuentas a ningún accionista ni preocuparme por ninguna gráfica que desciende. Ser una mindundi me permite ser buena gente que es lo que a mí me encanta y me preocupa conseguir. Me permite disfrutar de mis cosas, mi familia, mi gente. Y en realidad me importa bien poco ese ascenso, ese ático, ese modelito, esos viajes, esa crema antiarrugas. ¡Me gusta como vivo! ¡Me encanta! Así que paso de incertidumbres, de preocupaciones, y de agobios. Ya veremos que ocurre, y ya nos apañaremos como podamos entonces, porque como decía mi abuela; ¿Para qué preocuparse dos veces? Una antes y otra cuando pasa.

3 comentarios:

  1. Ánimo de Susana merece la pena que sigas siendo como has sido siempre, un beso fuerte

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  2. Hola Susana, hacia mucho que no leia tus articulitos. Me ha encantado tu reflexion. Lo importante es sentirse bien con uno mismo. Besos

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  3. ¡Que razón tenéis!
    Besos,
    Mon

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