53.-Gracias doctora


Doce y media, y estoy flipando mientras escucho la conversación por teléfono de la doctora de cabecera.

He estado esperando una hora y media a ser atendida, pero no puedo negar que he estado muy entretenida. Lo de ir al médico es como viajar por el mundo; he compartido sala de espera con algunos abuelillos, pero sobre todo con todo tipo de señores de todas las nacionalidades del mundo: Los hay asiaticos, africanos, sudamericanos...

Me calló muy bien la negrita que se sentó a mi lado porque no paro de explicarme cómo funciona esto de los médicos de cabecera; qué doctor atiende rápido, cuál se eterniza, quién pasa de los pacientes y cuál se preocupa mucho, aportándome información muy valiosa que le agradecí profundamente. El chino de enfrente bromeaba con la mujer. Me parecían muy buena pareja. Y el de mi derecha estaba callado y  con cara de malas pulgas. A este, ummm, yo diría que era ecuatoriano, no le ha hecho mucha gracia esperar tanto tiempo. Pero entonces entró en la sala de espera una pareja que me disgustó bastante, aunque yo intento no ser racista, no lo puedi evitar porque el machismo no lo soporto, aunque forme parte de una cultura o de una religión, es algo que no toleró absolutamente nada. 

Ella venía cubierta de arriba abajo y estaba embarazadísima. Los observe de reojo y me di cuenta de que tiene cara de niña y es muy guapa, él me parece muy mayor para ella. ¡Es que no lo comprendo! Me parece tan injusto para esas mujeres. Quizás ellas son felices con su modo de vivir, claro, si no conocen otro,  yo lo considero un tremendo abuso por parte de los hombres que han construido desde tiempos reconditos este tipo de sociedades.

Toda la santa vida las mujeres hemos estado sometidas, siempre que han podido nos han pisoteado, infinidades de culturas y religiones. En cuanto una mujer destacaba la quemaban por bruja o la lapidaban. Los siglos han pasado, pero las mujeres seguimos igual. Han mejorado algo las cosas, pero no de todo.  Solo hay que ver que un negro ha llegado a presidente de Estados Unidos, pero no una mujer. El día que lo vea reconoceré que algo habrá cambiado. Lo mismo pienso de la iglesia; me parece muy bonito todo lo que el nuevo papa está haciendo, pero hasta que una mujer no dé la comunión, la iglesia seguirá discriminando a las mujeres.

En esos pensamientos andaba cuando me llama la doctora. ¡Por fin! Entro tan contenta. Después de hora y media, y establecidos lazos profundos con mis acompañantes de sala, por fin voy a conseguir la dichosa baja de mi marido. Ayer le operaron y todo fue estupendamente; Le limpiaron los trozos de menisco roto usando esa técnica tan milagrosa; La artroscopia. Se recuperó perfectamente de la anestesia, y cuando el médico le dijo “Anda”, andó caminito de casa. Ni siquiera le tuvieron que hospitalizar.  La ciencia es una maravilla, la medicina ha avanzado tanto en los últimos tiempos que me parece todo posible. Cuando estoy en el hospital me encanta leer las revistas de nuevas técnicas o tratamientos, porque parecen ciencia ficción, pero lo más asombroso es que son reales.  Ayer vi una especie de araña gigante metalizada con tenazas ópticas-laser, que le ponen al paciente encima y empieza a cortar y sellar; zás, zás, zás y en un pis-pas te ha quitado las lorzas de todo el cuerpo y te ha estirado la papada. ¡Estoy deseando que pidan voluntarios, que me presento para que me dejen echa un figurín!

Ayer fue todo un éxito hasta que llegamos a casa y quisimos repasar el informe de la operación… ¿Pero dónde está el informe? Revolví los papeles, tiré el contenido de mi bolso, las mochilas, los bolsillos, revise dos veces el coche de abajo arriba… ¿Pero dónde está el informe? El dichoso informe no apareció por ningún lado. Intenté recordar que había hecho con él. A ver la enfermera cuando le dio el alta nos lo leyó y explicó perfectamente todo lo que teníamos que hacer. ¿Y luego qué hice? ¿Me lo dio? ¿Lo guardé? ¿Lo tiré?  Recuerdo que no sé el motivo nos entró prisa por irnos. Así que yo andaba por el box  recogiendo mochilas, zapatillas, chanclas, pijamas, papeles, y todo lo que pillé. Hasta miré debajo de la camilla por si acaso… No me quería dejar nada. ¿Pero qué hice con el dichoso informe? Uff, me esfuerzo por visualizarlo, pero no hay manera, no lo recuerdo…
-Hola suegro. Una pregunta, ¿No te habrás llevado el informe del alta de la operación?
-¡Yooooo! ¡Pues claro que no!.

Joooo, ya se lo que están pensando mis suegros: vaya nuera tan desastre que tienen. Pero recogí todo lo demás y llevé a su hijo sano y salvo a su casa.  Esto no es justo. ¿Dónde estará el dichoso papelote?
-Hola cuñado. Una preguntita… ¿No te habrás llevado el informe de alta?
-¡Yoooooo! ¡Pues claro que no!

Otro que piensa en el desastre de cuñada que tiene. ¡Me cachi la mar! ¿Por qué me pasan estas cosas a mí? Mira que le pregunté a la enfermera por este informe varias veces. Lo necesito para pedir la baja de mi marido. ¡Y voy y lo pierdo! ¿O acaso ni me lo dio? ¿Quizás lo leyó y se lo llevó? Recuerdo que nos fuimos sin despedirnos de esta enfermera. ¿Por qué teníamos tanta prisa en irnos? ¡Tampoco lo recuerdo!
¡Qué fustrante tratar de recordar y no poder! ¡Ojalá tuviese más memoria! ¡Ojalá no fuera tan despistada!
-No te preocupes. Mañana lo conseguiré. Iré a primera hora de nuevo al hospital y no pienso irme de allí sin el informe. Me da tiempo recuperarlo y luego ir al médico de cabecera.
-Pues si me preocupo.
Jooooo … ¡Hay que jorobarse! Mañana a ver cómo me apaño.

Me levanto muy temprano para recuperar el informe antes de la cita en la seguridad social. Lo bueno del madrugón es que cuando llego no hay cola para el mostrador del quirófano de día, puesto que casi es aún de noche…
-Mire, es que ayer operaron a mi marido y al llegar a casa no encuentro el informe del alta que debo entregar en la seguridad social para que le den la baja. No sé si es que no me lo dieron o lo perdí. ¿Podrían comprobar si lo tienen?
-Pues por la ley de protección de datos lo hemos tenido que llevar con su expediente a archivo. Y nosotros no podemos sacar ninguna copia. Vaya al mostrador de información a preguntar.

Vale ahí voy. No me pienso ir de este hospital sin el jodido informe:
-Mire, es que ayer operaron a mi marido y al llegar a casa no encuentro el informe del alta que debo entregar en la seguridad social para que le den la baja. No sé si es que no me lo dieron o lo perdí.  He ido a cirugía de día y me han mandado aquí ¿Podrían comprobar si lo tienen?
-Lo siento. Seguro que ya está en archivo. Tienes que ir allí, rellenar una solicitud y solicitar que te saquen una copia.
Vaya, pues voy a archivo. No me pienso ir de este hospital sin el infernal informe:

-Mire, es que ayer operaron a mi marido y al llegar a casa no encuentro el informe del alta que debo entregar en la seguridad social para que le den la baja. No sé si es que no me lo dieron o lo perdí.  He ido a cirugía de día y me han mandado a información. Desde información me han mandado aquí ¿Podrían comprobar si lo tienen?
-Bien, debes rellenar un formulario, poniendo el número del informe, tus datos, los del paciente y la causa de tu solicitud.
-No me sé el número del informe… Lo perdí.
-Bueno, eso puede retrasar la entrega de la solicitud de una semana a diez días.
-¿Quéeee?¡No puede ser! Lo necesito hoy para tramitar la baja de mi marido.
-Ummm, se me ocurre que vaya a traumatología e intente contactar con el cirujano para que le saque una copia.

Ufff, que mierda. No me pienso ir del hospital sin el puto informe de los…
-Hola, muy buenas. Mire, es que ayer operaron a mi marido y al llegar a casa no encuentro el informe del alta que debo entregar en la seguridad social para que le den la baja. No sé si es que no me lo dieron o lo perdí.  He ido a cirugía de día y me han mandado a información. Desde información me han mandado a archivo, y desde archivo a aquí ¿Podrían darme una copia?
-Su informe solo se lo puede dar su médico que llega esta tarde.
-Miré, tengo la cita a las 9:45. Llevo dando vueltas por el hospital desde las 7:30. ¿No podría otro doctor sacarme una copia? No me pienso ir de aquí sin mi informe.
-Lo intentaremos. Pero tendrá que esperar porque los médicos llegan a las 9:00

Espero a por el asqueroso informe de las narices. ¡Por mis huevos hoy no me voy de aquí sin ese informe cabrito!
Entonces a las nueve llega un señor con pinta de médico.
-Enfermera, mi informe…
-Ese médico no es traumatólogo.
Entonces, llega una señora muy estirada y arreglada con un maletín.
-Enfermera…, mi informe…
-No, esa doctora no es traumatóloga.

9:05, 9:10… 9:15, van llegando señores y señoras sospechosos de ser mi traumatólogo. ¡Dios Santo! Quiero mi jodido informe.
Entonces llega la enfermera sonriente con un papelucho, y me lo da con una sonrisa radiante.
-Aquí tiene el informe del alta de la operación de menisco de su marido.
-¿Es este papelucho?
-¿Papelucho?
-Perdón, pensaba que sería algo más… Pero, ¡bien! ¡Mil gracias!¡Mil gracias!

Encima de ser un papelucho está escrito en plan indio americano con el mínimo de palabras posibles. ¡Tanto para esta birria!

Pero bueno, ya estoy en la consulta de la doctora de cabecera, a las 11:30, con el jodido informe de los…. Pero esta buena mujer ni ha mirado el jodido papelucho. Se ha creído a pies juntillas lo que le he dicho y está gestionando la baja en su ordenador.  Estoy por decirle que también me han operado a mí a ver si cuela otra baja de tres semanas para una servidora y descanso de esta mañana de locos que llevo.  

En mitad de la gestión de mi baja llaman al teléfono. Al principio continuo con mis pensamientos, pero de pronto me sobresalta los gritos de esta buena mujer, y no puedo evitar cotillear lo que dice la doctora por teléfono, tengo el derecho ganado a pulso, pienso, puesto que llevo una hora y media esperado y ahora la muy petarda en lugar de darme la baja de mi marido me deja aquí plantada para hablar a grito pelao:

-¡No voy a permitir esto! Esta mujer nació aquí, es española aunque sus padres son chinos… ¡ya!… pero tiene cáncer de pecho con metástasis…  me dice sus hermana que como lleva mucho tiempo sin trabajar ya no le cubre la prestación… ¡Me niego!¡No voy a dejar de darle morfina!... ¡No tiene ni un duro ya te lo he dicho! ¿No se le puede hacer un carnet de algún tipo? ¿De sin recursos?... Algo podremos hacer, ¿no? … ¡Esto no es humano!¡No estoy de acuerdo! … Ya…   Compréndelo... Es que no tiene nada de dinero y está muy enferma… Ya, ya, ya sé que no es culpa tuya. Pero tenemos que ver que podemos hacer. No pienso dejarla así.

No entiendo nada. ¿Qué está pasando? ¿Esto es por la nueva ley de los medicamentos para los enfermos crónicos? De pronto admiro profundamente a esta profesional que se niega a dejar tirada en la estacada a una paciente suya. Nunca me hubiera imaginado que alguien pudiera estar en esa situación. ¿Cómo se puede dejar a alguien tan enfermo de lado? No me entra en la cabeza que estas cosas puedan ocurrir. Todos los días salen en los telediarios casos de estos, pero hoy he sido testigo de la desesperación de los médicos cuando se ven en estos aprietos. Me parece tan inhumano…

¿Es que con la crisis hemos perdido toda la humanidad? ¿Ya nos da igual lo que les pase a los demás? Según el gobierno se ha ahorrado en sanidad, ¿Pero de este modo?

Me he imaginado, que esta mujer podría ser yo. Podría enfermar, tener que dejar de trabajar, no ganar dinero, no poder pagarme ni la morfina para el dolor y entonces me darían de lado. ¿La sociedad ya no podría solidarizarse conmigo porque hay crisis? Espero en esa circunstancia encontrarme una doctora como esta que luche por mí.

-Gracias doctora.
-¿Por qué?
-Por no dejarme en la estacada cuando me pase a mí.

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