Fregando a las doce


Martes a las doce de la noche, y aquí estoy “como una guilipollas, madre…”, dirían en su canción Joaquín Sabina, Javier Krahe y Alberto Pérez, fregando como una gilipollas la cocina con lejía.  No podía dejar el jodido suelo lleno de porquería, ¿Pero a quién le importa tanto el jodido suelo para que yo ande con la fregona dale que te pego en lugar de roncar en la cama? Pues en realidad solo a mí. Esto es lo triste, no lo puedo evitar soy una histérica. A los demás lo mismo les da que haya manchurrones en el suelo y que se te peguen las suelas de los zapatos al andar. ¡Pero a mí el jodido suelo no me deja dormir!

Broche de oro para un Martes cansado, cansado. De nuevo he comenzado la semana  matándome para conciliar todas mis vidas, y por supuesto he perdido la cabeza en el intento. Empecé mal el Lunes arrastrando por los metros de Madrid el cansancio del  fin de semana intenso en el campeonato del niño, había disfrutado como madre del jugador y no me había perdido ni una, porque ya que voy, pues voy a muerte y a todo, así que  ahí estaba yo en todos los partidos, celebraciones y homenajes e historia que se terciara. Pero claro, sacrificando las horas de sueño que normalmente recupero los fines de semana y que me permiten llevar la próxima semana mejor que peor; Bueno sacrificando las horas de sueño, las coladas que pongo, la limpieza de la casa,  la compra y un poco el equilibrio que logro conseguir en mi vida con algo de relax en mi casa el finde.  Total, que esta semana voy de culo, porque la ropa está sucia o sin planchar, no tengo comida en la nevera y la casa está hecha un asquito. Eso, aparte de las miles de bolsas de viaje que invaden mi salón y la falta de sueño.

Pero bueno, ya lo resolveré poco a poco mientras pasan los días de la semana - me miento- Un día hago las coladas, otro limpio, otro voy a comprar, otro logro guardar las bolsas de viaje, eso mientras estoy en el trabajo nueve horas, gasto casi otras dos de metro, otra en recados de última hora,  otras dos en deberes y exámenes de niños, otra en hacer cena, otra en organizar lo de mañana, otra en  … y algo para dormir, ¿no?

Vamos que al final esta semana en el curro estoy bastante cao, pero disimulo, sobre todo debo ser una profesional y mi vida personal no puede impedir que haga mí trabajo; Un café a las ocho treinta cuando llego, a ver si despiertan las neuronas, el segundo café a las diez con ibuprofeno, esta pastillita me despejara la cabeza y me quitará el nubarrón que me persigue… tercer café y cuarto antes de comer, parece que esto no funciona…  Me niego a quedarme atrás con el trabajo o decir a mi jefe que no puedo, y le digo que me puedo hacer cargo de las malditas audios de los martes y jueves a las ocho treinta de la mañana.
- El Martes empiezas, confio en ti - me dije mi jefe… Vaya, sólo tengo que conseguir levantarme a mi hora de la cama, no hacerme la perezosa durante varios toques del despertador, lograr salir de casa a y cuarto, estar en el metro a y media, y en la oficina a las ocho para prepararme la  dichosa audio.  

Ese es mi plan pero esta mañana de martes no me salió como esperaba, y como no, se complican las cosas en casa y tengo que llevar yo los niños al cole.  Joeee, ¿Qué puedo hacer? Tengo la maldita audio donde se conecta el equipo del desarrollo, el de pruebas y los responsables de los sistemas. Es importante que la atienda y que yo suene como muy profesional, porque lo soy aunque no me lo crea mucho; curro mucho para saber de qué van las cosas, puedo perfectamente atender esta audio, porque controlo, claro que controlo, controlo de esto, mientras no tenga un lapsus de esos de memoria…. Bueno, además como es una audio puedo atenderla perfectamente aunque no esté en la oficina,  por ejemplo en la puerta del cole. Solo tengo que estar allí a las ocho treinta para poder hablar tranquilamente mientras los niños esperan la campana del cole. Pero no, de nuevo me falla el plan, no sé en que me he entretenido, quizás calentándole a Raquel por cuarta vez la leche, o preparando los desayunos justo cuando ya salíamos por la puerta, o le dedique demasiado tiempo a la trenza de raíz de la niña, o por qué demonios me dio por dejar las camas hechas… el caso es  que  a las ocho y media  estoy arrancando el coche con los niños de camino al cole.

-Chicos, por favor, esto es muy importante para mama. Voy a poner el manos libres y hablar por teléfono con unos señores. Tenéis que estar muy calladitos. Esto es muy serio. ¿lo habéis comprendido?
-Claro mama, nos estaremos muy calladitos, no te preocupes.
Me conecto y digo muy seria y profesional:
-Buenos días.
-Buenos días.
-Buenas.
Así todos los conectados me van saludando por teléfono,  y nos quedamos callados esperando a que se conecten los demás. Yo voy conduciendo de camino al cole, y milagrosamente los niños van calladitos atendiendo mi audio.
-Bienvenidos a la audio donde vamos a repasar cómo evolucionan los proyectos. Gracias por asistir.- dice el moderador-Estamos ya prácticamente todos, esperamos 5 minutos y comenzamos.

De nuevo silencio esperando a los compañeros que faltan. Estoy encantada y sorprendida, los niños me han hecho caso y se están portando fenomenal. He conseguido encajar el móvil en el salpicadero y con el manos libres me apaño bastante bien. Bueno parece que finalmente encontré un remedio para compaginar todo…    Para que luego digan, es que soy la caña, he logrado conciliar esta mañana  mi vida familiar y profesional.  Ay, si a veces si se puede, solo hay que ser algo creativo…

Entonces comienza a oler bastante mal… Ummm…., vaya huele realmente mal…. Esto es un poco asqueroso e insoportable, Agggg ¿Pero qué demonios? Miro por el retrovisor y veo al niño rojo y la niña morada.

-¡Qué asco!¡ Guarrooo!¡Te has tirado un pedo! –Grita la niña y yo casi me estrello…
 
Gracias por leerme y si te ha gustado no olvides publicarme

2 comentarios:

  1. lo vas a dejar así? no vamos a saber qué pasó la audio conferencia?
    Cris R.

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  2. Pues que colgue el teléfono y no la atendí...
    Luego cuando llegué al curro se lo conté a mi jefe que se moría de risa. Y nadie comentó nada, porque ¡¡ nadie sabía quien se había tirado el pedo!!

    Al final fue muy divertido

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