Estoy fuera

-Eh, compi, ¿Un café?
Son las 11:00 la tripa me ruge, es nuestra rutina, a esta hora hay que tomarse un café y zamparse un par de barritas de tomate.
Estos desayunos nos saben a despedida, nos vamos de nuestro querido Jordán, nos reubican a todos del centro a una zona industrial.  Esta vez nos vamos los dos,  mi compi y yo, y me llevo pegada a las suelas la sensación de final de una etapa , a la entrañable placita de Olavide donde tan buenos ratos hemos pasado.  Allí hemos celebrado llegadas, despedidas, navidades, san continúos… Cualquier acontecimiento siempre fue una escusa perfecta para terminar después del trabajo en Olavide tomando unas cervecitas.
Nos pedimos el desayuno, pero hoy está mi compi muy serio, ¿será por la mudanza? Me tomo mi cafe con sacarina, por fin comencé la dieta y le arreo un bocado a mi barrita, eso si con poco aceite. Mi compi mira triste su tostada sin animarse a atacarla y me dice:
-Estoy fuera- Me dice arrastrando las palabras
-¿Cómo? ¿Fuera de dónde?- No entiendo, ¿De qué me habla?
-Justo antes de bajar me ha llamado el jefe para decirme que a primeros de mes estoy fuera.- me cuenta con los ojos colorados, intentando contener la emoción por eso de que los hombres no lloran.
-¿Qué me dices? –Se me atraganta la barrita en la garganta. Casi me ahogo.
No me lo puedo creer, no lo entiendo, si él es imprescindible, si aquí lleva mucho más tiempo que yo, si a su mujer se le acaba el paro, si tienen dos niños pequeños,  si están pagando la hipoteca, si es mi compi, si es mi amigo…
-Tenían que sacar  a alguien del equipo y ha decidido que fuera yo.-¿El? Cómo es posible, yo soy más nueva que él aquí. Nunca pensé que fuera el siguiente.
-No me lo puedo creer...
No me lo puedo creer, no lo entiendo. No entiendo esta empresa, no entiendo las cosas, no entiendo que echen a mi compañero. Imagino que  las mentes que mueven los hilos saben lo que hacen, porque yo no veo el propósito a todo esto.  Yo sólo veo como se destruyen los proyectos, como se desprenden de los equipos de trabajo, como se pierden los conocimientos, como se echa a la gente que vale y sabe.
En este país  las empresas están reduciendo costes y logrando una competitividad artificial a costa de destruir su ser, sus órganos internos y se están quedando con el esqueleto.  Ya no tienen gastos porque no ha sobrevivido nada, no tienen gastos pero tampoco crean nada.
-Ay, nunca se sabe, quizás sea una oportunidad para ti – Vaya estupidez tan grande que le he dicho. Me fijo  y le tiemblan las manos. Está conteniendo su desesperación.
-Los demás iremos tras de ti, está fatal todo. Tu al menos ya sabes que te toca, nosotros nos quedamos con la incertidumbre–Otra tontería, es que no se callarme...
-Si es que sobramos, si no hay trabajo no pintamos nada.- Uff, voy  de mal en peor. Mejor me calló. 
Aunque siento pena enorme por él, por sus niños, por su mujer, por sus proyectos e ilusiones perdidos, lo que más siento es miedo, un miedo espantoso a poder ser yo la que esté en su lugar, por encontrarme como él a los cuarenta en la calle sin saber hacer nada más que lo que hago en el trabajo  y para lo que no me quieren. Me entra un terror horrible por ser a próxima en la lista.
-Quizás podías montar un negocio, trabajar de freelance directamente para una empresa. Así no tendrías  que mantener a las veinte capas de empresas  de contratación, subcontratación y subcontratación de la contratación y jefezuchos que viven de tu trabajo. Quizás haya  un sitio donde realmente te valoren por la clase de persona que eres, por el compromiso que tienes con tu trabajo, por lo profesional que eres, por tus conocimientos, por tu experiencia, por ser buena gente... Quizás logres dejar de ser un mero servicio vendido sin cara, sin entidad al cliente; un mero recurso igual de valido que los demás…
- Si estas empresas que recortan, recortasen bien y en lo que deben, eliminando la pirámide invertida, eliminando los veinte jefes que solo saben presionar hacia abajo y en realidad hacer nada productivo, teniendo al pobre currito agobiado y mal pagado, si estas empresas fueran honestas y de verdad analizaran donde termina su dinero, seguro que las cosas cambiarían.
Miro a mi amigo y está destrozado y yo aquí venga a soltar chorradas por mi boca. Me callo y pienso en que hoy han dicho que se acaba la crisis y estamos mejor. ¡Menuda broma!  Vaya falta de respeto cuando ocurren tragedias como esta todos los días.
-Perdóname, cuando me pongo nerviosa no digo más que tonterías… En realidad lo siento muchísimo…
- No sé qué voy a hacer... - Y veo como mi compi se hunde y empieza a llorar.

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