34- Hoy es el día de los enamorados

Hoy es el día de los enamorados. Yo siempre creí en eso del amor y por ello tengo un marido, del que tras 20 años juntos, aún estoy muy enamorada. Y gracias a ello tengo una familia maravillosa de la que también estoy enamorada, con gato y todo, a pesar de que mi buen esposo lo odia...
Pero ahora, en esta edad de madurez, donde se ven las cosas desde otra perspectiva, menos soñadora, más real, pienso que me equivoqué; tenía que haber creído en el amor, pero también en el dinero.  Así me habría enamorado de un señor que me mantuviese además de amase. Así, ahora, no estaría pensando como leñes llegar a fin de mes.
El caso es que yo de joven era muy idealista y despreciaba el dinero. Pensaba que yo sola iba a conseguir la luna, todo por mi propio merito. Yo misma lo lograría todo. ¿Para qué preocuparme si  los demás tenian posición o bienes? Yo me reía de todo eso.  ¡Qué alta estima tenía entonces de mi misma! Qué pena haberme demostrado una y otra vez a lo largo de mi vida que no soy capaz de prosperar como esperaba. Que pena haberme dado cuenta de que yo sola solo he logrado apañármelas por los pelos y con muchísimo esfuerzo. Porque... ¡Cuánto me cuestan las cosas! A mí es que nunca me sale nada a la primera, y solo dándome de tortas una y otra vez saco algo de lo que me propongo. Así terminan mis días derrotada, de tanto darme contra uno y mil muros para avanzar para adelante. Siempre me pregunto, ¿cómo lo harán los que viven del cuento?
Qué tranquilidad debe ser eso de que la mantengan a una, pero bien, quiero decir con pasta, porque para mantenerte sin un duro, teniendo que limpiar, cocinar, y sin llegar a fin de mes, pues prefiero irme a la oficina y currar. Yo hablo de mujer florero, pero de orquídeas. Algo así como que una tiene niñera, cocinera y limpiadora. Entonces, solo hay que levantarse, ir al gimnasio, tomarse un café con las amigas, ir al salón de belleza,  luego de compras, y quizás como soy buena persona, pues colaboraría con una ONG de esas que hay, pero eso si horario súper reducido y flexible. Pero eso sí, mantenida pero con amor…
Pero yo ya no tengo remedio, como no me toque la lotería, eso de amor más dinero, lo tengo dificil porque encontré a mi media naranja, el compañero de mi camino y la verdad es que no lo cambiaría por ningún jarrón de orquídeas.  ¿Qué le vamos a hacer? Seguiremos juntos tirando del carro. Y es que a mí nunca me han gustado demasiado los de pasta, ni los chulos, ni los guapos, ni los simpáticos. A mí siempre me han llamado la atención los tíos inteligentes, los que saben mucho, los que me explican las cosas, los que me dejan admirada. Y claro, ¿Cómo no me iba a enamorar de mi marido? Bueno, fue por eso y por otras cosillas más, como que es el unico que me aguanta con mis despistes...

En fin, que aquí ando, contando los euros para llegar a fin de mes y poder pagar mi pisito en Alcorcón, justo, justo enfrente del Eurovegas. Que disgusto el otro día cuando sonó mi despertador y me enteré de que era definitivo:
7:00.- “La localidad madrileña de Alcorcón ha sido la elegida por las vegas sands para construir el complejo de ocio conocido como Eurovegas”. ¡Mierda!, vaya manera de empezar el día…  
Ya sé que las cosas no son blancas ni negras, sino llenas de colores, esto siempre lo he sabido. ¡Pero mira que se me hace cuesta arriba tener el eurovegas frente a mi puerta!
Imagino, que como todo el mundo dice, generará empleo, será beneficioso para Alcorcón, donde estamos endeudados hasta el cuello y pagamos un IBI que ni en La Moraleja, y que habrá resort, teatros, salones de convecciones además de por supuesto los casinos…  Vendrán señores de toda Europa con los bolsillos llenos de euros para gastarse en Alcorcón, vendrán en sus cochazos e irán dejando propinas a tutiplén… Pero por otro lado me asusta que mis hijos se críen pensando que es normal vivir enfrente de un casino, y que cuando hagan pellas se vayan a jugar a la ruleta, o que terminen con negocios raros  o deudas en el Eurovegas.
Quizás haya sido que he visto demasiados capítulos de la serie esa de “Las Vegas”, pero me agobia que haya tanto vicio de fácil acceso a la vuelta de la esquina. ¿Y si tengo un mal día, de esos míos raros y en lugar de ponerme morada de chocolate me da por meter toda mi paga a las tragaperras? ¡Hay madre! ¡No lo quiero ni pensar!

Miremos el lado bueno, quizás suba mi piso y lo pueda vender y me pueda ir lejos, muy lejos..., quizás como dice Raúl a una granja en los Pirineos a  hacer queso de cabra casero…
¿Veis? Si fuera mujer florero, viviría en un chalé en La Moraleja y no me quitaría el sueno que me fueran a construir cinco súper casinos enfrente de mi casa.
Así que para los y las que aun estáis a tiempo: ¡Enamoraros de un señor o señora con mucha pasta!

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