30.-¿Qué pasa cuando metes una friedora en un horno a 210 grados?

¿Qué pasa cuando metes una freidora en el horno a 210 grados? Pues que se funde.
Esto me pasó la noche del sábado; teníamos amigos en casa y yo estaba encantada, me gusta mucho tener gente en casa, el lio las risas, los niños por aquí, padres por allá, unos cubatitas, una partida al cluedo, todo a las mil maravillas. Pero una vez más mi manía por recoger me pudo, tenia que colocar un poco las cosas en la cocina, con tan mala pata de que guardé la freidora en su sitio natural, el horno. El problema es que acababa de sacar las pizzas y el horno estaba a 210 grados. Me fui a por vasos al salón y cuando volvi, aquello echaba un humo horrible que apestaba.   En fin,  que ya había hecho otra de las mías. Qué le vamos a hacer... yo soy así, es mi particularidad. Con toda naturalidad cerré el horno, abrí la ventana  y fui a compartir mi experiencia con mis invitados. Seguro que les fue muy interesante; Apuesto a que ninguno antes había visto una freidora fundida. Muy bueno el experimento, pero no lo hagáis sin la presencia de vuestros padres…

Siempre he sido muy despistada pero últimamente pierdo en un mismo día el móvil, las llaves del coche y las de casa, y vuelta a empezar. Definitivamente estoy llegando a un punto que no comprendo, debe ser que mi coco no da para más. Aunque no lo llego a entender, voy a tener que ir a la consulta de mi amiga, que me haga algún test de esos raros que tienen los loqueros,  porque ahora se supone que es más fácil, ya está chupao, es coser y cantar, ¿no?.  Los niños son mayores, ayudan más, son mucho más independientes, hacen sus deberes sin gritarles, se duchan solos, ponen y quitan la mesa, recogen la habitación;  vamos,  todo lo que dice súper nany en la tele. Entonces, ¿Por qué se me va la cabeza y hago estas cosas?  ¿Será por el trabajo? ¿O será por los casi cuarenta? Dicen que con la edad nuestros defectos empeoran… No me puedo imaginar a los setenta...

Esta mañana me senté en frente de la estropiciada freidora, para ver cómo había quedado y subir unas foticos al facebook… Ay,¡no lo puedo remediar! Las redes me tienen enganchada…
La verdad es que había decidido no usarla más, porque no me gusta reutilizar el aceite refrito. Quizás fue mi subconsciente que se aseguró de que no callera en la tentación de volverla a usar y la mató del todo porque veía que no me desprendía de ella aunque era mala para mi salud. Y ahí estaba observando mi desgraciada  freidora  toda achicharradita y arrugadita, acabada, completamente fundida, mientras escuchaba las noticias  donde contaban una vez más los recortes, los problemas de la gente, el empobrecimiento de la sociedad, me parecía que en lugar de esa freidora veía nuestra pobre España completamente fundida por la dichosa crisis. O quizás es la parte de España que teníamos que tirar a la basura y no nos decidíamos.

Pensé en la gente que conozco y cómo se ha visto afectada. Pensé en lo que  han perdido y lo que han ganado y cómo han adaptado sus vidas para sobrevivir. Pensé que las noticias decían que las empresas empezaban a ser competitivas, que había esperanza, claro, con lo que nos han bajado el salario a todos, con la gente que han despedido y con unos pocos haciendo el trabajo de muchos, así se puede ser competitivos. Aunque los productos o resultados finales sean una birria... porque esto es sin duda hacer las cosas mal.

Recordé a mi amigo que por la crisis cerró su empresa, perdió el trabajo, y con dos niños parece que no hay nada para su edad,  porque prefieren a alguien más joven. Ahora las empresas  en lugar de valorar la experiencia y la profesionalidad, prefieren pagar una miseria a un pobrecin que no tienen ni idea y echa miles de horas para compensar y encima el pobre iluso se siente afortunado y agradecido por encontrar trabajo.  Cuando veo a mis amigos siempre me pregunto cómo aguantaran, cómo consiguen pagar la hipoteca, comprar ropa a los niños o simplemente comer. Pues ella se contrato de camarera  en un restaurante y como vale mucho le han hecho encargada. Trabaja todo el día como una mula pero así se van apañando. Él  ha empezado a disfrutar de sus hijos,  ahora es el amo de casa y le gusta, resulta que es un cocinerillas y no lo sabía.  Está contento porque hasta que perdió el trabajo llegaba siempre tarde a casa, cuando los niños estaban en la cama y se perdió los primeros años de sus hijos. Ahora ha descubierto a sus hijos, disfruta de ellos y está agradecido por este tiempo que la vida le ha dado.
Me vino a la mente un vecino recien salido de la universidad, debería empezar con esto del mundo laboral, pero por más que echa curriculums en todos los sitios, no hay nada, debería empezar, pero no lo logra, es una pena pero en este país no hay sitio para ellos, los mejor preparados, los que saben de todo; han hecho masters, saben inglés, no como mi generación que nos defendemos malamente. No le ha quedado otra que embargarse lleno de ilusión y esperanzas en la aventura de irse lejos de su casa, de su familia, a abrirse futuro en otro país.  Está feliz y emocionado, es una experiencia única para él.  Lo aprecia como algo bueno y positivo.  Y al final le ha ido bien, encontró curro, encontró casa y disfruta de cada vivencia. Su familia lo añora y tiene miedo a que se quede,  pero se sienten felices por él.

Conozco a otros aún más valientes,  que no solo hacen las maletas para uno solo sino para toda la familia y marchan con los niños, el perro, el pez,  la tortuga y si te descuidas con la casa a cuestas a ganarse el pan de cada día a otro lugar.  La gran aventura familiar. El padre consigue curro, los niños aprenden inglés y serán bilingues, y la madre trata de que su familia pase el trago lo mejor posible y consigan adaptarse sin mucho trauma. Algún día piensan regresar,  sólo que no está muy claro el cuándo... Cuando aquí se toque fondo y empecemos a remontar.   Suena fenomenal eso de la aventura familiar, pero hay que ser valiente para dejarlo todo e irte, me imagino lo duro que debe ser la adaptación. Pero al fin al cabo su hogar será donde estén ellos y sus niños.

La chica que me limpia, se fue quedando sin casas a las que ir, a medida que a sus clientas les bajaban el sueldo o despedían.  Se ha quedó casi sin trabajo. Tiene un niño que mantener y también perdía la seguridad social con el cambio de la ley de las trabajadores del hogar o algo así que llamaron. Después de toda una vida pagándosela cambian la ley y si un alma caritativa no la da de alta lo pierde todo. Finalmente encontró trabajo limpiando en una fabrica en el otro lado de Madrid. Se levanta cuando no hay aceras todas las mañanas para sacar su familia adelante.  Y está contenta porque encontró esto y les ha salvado a su hijo y a ella.

Conozco a otro que tiene un negocio de lavar coches. Con la crisis nadie paga para que otro le limpie el coche. Eso es un lujo. Se salva porque tiene recambios y a la gente se le desgastan las ruedas, que le vamos a hacer.  No pudo mantener a su ayudante y su mujer, la pobre, le ayuda aunque ella no tiene ni idea de coches ni de como se cambia el agua o el aceite.  Hay días que hay mucho trabajo y llegan a casa a las mil porque no pueden perder un cliente, otros nada de nada. Siempre tienen que adelantar el dinero de los recambios y hay que pagar las facturas, alquiler, los impuestos que cada vez suben más. La gente le deja a deber, no tienen liquidez para nada, ni para comprar piezas que necesita.  Hacen miles de cuentas, no duermen por la noche, no saben si tendrán que cerrar cuando despierten. Sueñan con vender el negocio y el piso e irse al pais de ella. Alli las cosas parecen que van mejorando, podrían montar algo con lo que saquen aqui...

Los curritos nos adaptamos, nos hacemos más pobres, ganamos menos, pagamos más impuestos, ahorramos, nos quitamos los caprichos... Parece que de un modo o de otro salimos adelante; con ayuda de la familia, saliendo del pais, buscandonos la vida.   ¿Pero que hacen los empresarios y los políticos? Los que manejan el cotarro. Lo vemos todos los días en la tele.  Cada día sale a la luz un ejemplo nuevo: Roban, se aprovechan, abusan.  Hay voces que dicen que no seamos injustos que no son todos, pero es que la mala opinición y la falta de confianza se la han ganado a pulso.  
Y los que nos aguantamos y cambiamos para adaptarnos, los que estamos arrimando el hombreo estamos hartos de tanta corrupción que hace que a crisis española sea profunda, queremos limpieza, queremos que también paguen si se confunden, que les quiten las propiedades y embarguen las cuentas si roban, queremos que no se vayan de rositas si lo han hecho mal y han hundido empresas y por tanto familias, queremos que aprendan que las acciones tienen consecuencias, como en super nany,  queremos que aprendan que si toman decisiones a la ligera pasan cosas, cosas graves, queremos que tengan remordimientos,  queremos honestidad, queremos respeto.

Si, creo que lo que tenemos que tirar a la basura es la corrupción de nuestro pais que da asco.

Pensando en todo esto, finalmente me siento algo loca pero afortunada.  Es una lata, pero no me puedo quejar ni de que me bajan en sueldo, ni de que me suben el IBI de Alcorcón, porque nuestro querido ex-alcalde construyo un circo más caro que el Guggenheim, ni que el carro de la compra me cuesta mucha pasta y se queda medio vacio. Todas estas personas que conozco están peor, pero han logrado continuar y rehacer sus vidas o luchan para hacerlo, y yo me agobio con mis despistes. ¡Pues vaya tontería!. Así que llevaré mi freidora a la basura y feiré patatas con la sartén... ¡Qué están mucho más ricas!

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