32.- Me duele todo


Eso de querer ser cuarentañero es muy, pero que muy cansado. Porque aunque mi mente es cuarentañera mi cuerpo es un cuarentón. Es una pena, pero me temo que es la pura verdad. Lo he dejado tan de lado que el pobre se me ha oxidado y envejecido. Espero que aun haya remedio, pero de verdad estoy preocupada porque le veo algoecho polvo.

Esta semana, en un esfuerzo de ser activos y aprovechar la vida, sentirnos jóvenes y no dejarnos influir por los años, nos hemos animado a ir a los premios de los Cuarenta Principales. Un sarao lleno de niñas histéricas, que caían como moscas de la emoción, locas por ver a ese nuevo grupo de moda, que llevan los pelos peinados para abajo y cantan así como un poco en falsete. También había muchos en plan guapo y moderno con camisas y vestidos de brillos, estilos modernos,  y chorradas molonas varias. Nada parecido a mi look,  que de nuevo iba en plan leñador. No sé cómo me las apaño que en los últimos conciertos a los que voy, donde todo el mudo va guapo y  glamuroso, yo termino con una camisa a cuadros. Mi plan no era ese, yo quería ir completamente fashion, pero en el último momento me encontraba cansada y perezona y  he acabado la dichosa camisa a cuadros puesta.

También había parejas más mayores que nosotros en la zona de los palcos, así que gracias a Dios, no éramos los más viejunos. Eso fue un gran alivio. Yo me imaginaba que estos señores serían empresarios a los que les han regalado las entradas y han querido aprovechar la ocasión de codearse con famosos y famosillos. Quizás trabajaran en los medios y quisieran darle una alegría a la parienta o en muchos casos a la amante, porque a más de una por el escote, la supercorta falda, el esceso de maquillaje, la diferencia de esas y los arremucos varios, me hacían pensar más en lo segundo que en lo primero.

Yo me esforzaba para estar a la altura y divertirme, bailar, cantar y disfrutar, pero estaba realmente muerta el jueves por la noche. Los artistas, la verdad es que son de los que me encantan;  Alejandro Sanz, Pablo Alborán, Alicia Keys, Maldita Nerea, de los que yo escucho para animarme y afrontar el día con energía y buen rollo todas las mañanas. Estos son los señores  a los que me enchufo los Lunes para ser capaz de caminar por el metro hacia la oficina en lugar de salir corriendo y meterme de nuevo en la cama. A estos señores les debo las fuerzas que saco para superar mis momentos bajos y ganarme el pan de cada día.

Pero el cansancio, y tanto parón entre canción y canción, que si dando regalos, que si contando tonterías, pues me hacía perder el rollo,  y además  estos cantantes estaban tan lejos que parecían hormiguitas en el escenario, y verlos en pantalla pues me parecía estar casi en casa viendolos en mi tele.  Que sí, he de reconocer que había ambiente y a las nueve me parecía súper chulo y excitante, pero a las doce y treinta con tanto premio, tanta charlita y tanto agradecimiento, porque mira que la gente se enrolla en dar las gracias, y se acuerda hasta de su profe de parvulitos.
Pues tanto rollo, más la falta de sueño, el madrugón  y machaque en el curro, me tenía agotada y hasta llegué a imaginarme, cuando este sarao que parecía que no terminaba nunca, lo bien que estaría metida en mi camita tapada con mi maravilloso y calentito plumón.
En fin que muy chulo, pero yo solo quería meterme en la cama…
El viernes cuando me desperté estaba rota, dos cafés cargados  y me arrastré gracias a mis cascos y la música que mueve mis pasos al trabajo donde me esperaba una workshop de esos que tanto odio en inglés de 4 horas.  Yo,  por fin he logrado tomármelas con calma y he aprendido a planteármelas como clases practicas de inglés oral. Tengo comprobado que cuando hablan mis compis españoles me entero de todo, pero cuando habla el giri experto que se supone nos va a resolver nuestros problemas, pues ya puede estar contándome como volverme rica sin dar ni palo, que pobre de mí,  no me entero ni del nodo.  Me avergüenza mucho tener tan bajo nivel de inglés y siempre pienso cómo es posible que aún no hayan inventado la realidad auricular ampliada. Algo así como que me amplíen lo que oigo y me lo traduzcan. Sería un detalle.  No entiendo a qué esperan, sería sin lugar a dudas un éxito en mi generación.

Imagino que para las generaciones que me siguen no tiene mucho futuro, pero la mía, que es la que ahora forma, como se dice, la mayor parte de la masa del mercado, somos un desastre con el inglés. Se salva algún animado que se hizo el Erasmus, o se fue un año a trabajar a Londres. Pero los demás damos pena; Llevamos años y años estudiando, gramática y vocabulario, venga a estudiar, horas y horas con nuestras listitas de palabras, table-mesa, chair-silla..., pero nada de hablar. Así que somos incapaces de expresarnos y de comprender malamente. A mi personalmente parece que se me ha comido la lengua el gato, soy incapaz de abrir la boca.

Hoy ha sido un descanso para mí porque ha llegado uno de los jefes de mis jefes, anterior a mi  generación que controla menos inglés que nosotros y ha dicho una gran verdad, que los demás acomplejados no éramos capaces de decir  y es que si somos nosotros los clientes y como somos españoles y hablamos castellano, pues en esta reunión se hablaba castellano y punto.
Y yo estoy completamente de acuerdo con él.  Porque es bastante absurdo andar ocultando la realidad, y es que no tenemos ni puñetera idea de inglés. Entonces, ¿Qué coño hacemos hablando inglés si no sabemos? ¿No son ellos los tienen que convencer de lo bonito y genial que es lo que nos quieren vender?¿No quieren que soltemos la pasta y  la paguemos ? ¿Pues porqué no usan nuestro idioma que es el segundo del mundo y que tiene una gran riqueza y variedad y fue con el que fue escrito el Quijote? ¡¡Hombre!! Es verdad que es muy triste que no sepamos, pero ya a los cuarenta es hora de que lo reconozcamos…

En fin, que esta vez que se habló castellano y se tradujo al inglés para que el giri se enterase, yo por fin… ¡Pude comprender que hacía la jodida herramienta que llevaban meses contándonos!

Acabe agotada, porque tanta fiesta la noche del jueves, tan pocas horas de dormir y  tanta tensión con el inglés si, inglés no, y hacer como que me entero  me quedo sin energías, así que muy a mi pesar me vi sin fuerzas para mi momento de zumba para mí misma, e hice pellas. ¡Hice unas fabulosas y sabrosas pellas!

Lo de las pellas siempre me causa un gran regocijo. Es como un poco de libertad, revelarme un poco del sistema, saltarme las normas. Además imagino que las relaciono con los maravillosos años de universidad, los momentos con los amigos en la cafetería y la alegría de la juventud. Es lo malo del trabajo, que está muy mal visto hacer pellas, tan mal visto que hasta te pueden despedir, y no es plan con los tiempos que corren. La verdad es que poco aliciente tiene el curro sin las pellas. No tiene ningún encanto sin esta posibilidad.  Así que hago pellas de mi momento para mí… ¡Que triste!

Como el sábado tenía remordimientos por haberme saltado la hora de deporte semanal, la hora de invertir en mi misma y en mi vejez saludable, he decidido que mientras Raquel patina voy a correr. Voy a volver a correr los sábados y domingos. Así que me preparo con mi chándal, zapatillas y ocho capas de ropa térmica porque hace un frio que pela.  En fin, que creo que me pase con las capas porque salió el sol y casi me da un sofocón corriendo. Entre que me quedo sin aliento, que se me cierran los pulmones y me ahogo porque no controlo la respiración, se me pone la cara morada y las dichosa capas de ropa, pues casi no llego a la edad anciana, esa en la que quiero estar saludable…

Me he cronometrado, cinco minutos de sufrimiento,  parada y otro dos minutos de martirio chino, tanto por la respiración y por lo que me cuesta mover mis miembros, como por el hecho de ver a señores mayores, y encantadoras parejas que andando me adelantaban. ¿Será posible cómo me pesa el culo?  ¡Que parezco una tortuga a cámara lenta cuando corro!.  Pero estoy orgullosa, porque he resistido siete minutos. Siete jodidos minutos invertidos en mi futuro saludable.  Porque para mí el deporte es para eso, para mantenerme bien en el futuro.  Yo siempre he odiado lo de competir, jugar en equipo y tener demostrar que era buena. Claro, normal, porque siempre he sido un pato con los deportes varios. Yo solo hago deporte para estar bien conmigo misma y si es en privado y soledad mejor, para no mostrar a los demás mis vergüenzas y tristes limitaciones.

Y como con correr no tenía suficiente por la tarde me he ido a nadar a la piscina climatizada de Aluche. Iván tenía un cumple y lo celebraban en la piscina todos los amigos.  Y  he pensado, ¿Qué voy a hacer metida en casa viendo la tele basura toda la tarde? Pues no, me niego, voy a aprovechar la vida, disfrutar de ella, y hacer cosas;  de nuevo esta tarde voy a ser una cuarentañera. Y  ni corta ni perezosa he desempolvado mi bañador de nadadora, mi gorro y mis gafas y me he ido con los niños a la piscina.

Lo increíble de cuando nado es lo lento que pasa el tiempo… Me pongo a hacer un largo y llego agotada al otro lado de la larguísima calle, haciendo gala de mi súper estilo de croll, porque mi generación sabe nadar. No hemos tenido profes, pero nuestros padres se tomaron la molestia de obligarnos a meter la cabeza bajo el agua y de enseñarnos ciertas nociones. Lo que les estoy eternamente agradecida, porque odio esa braza con el cuello estirado de nuestras madres, imagino que debe ser fatal para las cervicales.

Nuestros mayores nos enseñaron a defendernos en el agua, bucear y tirarnos de cabeza, luego con un poco de imaginación y practicando, pues desarrollamos un estilo propio de cada tipo de nadar. Por ejemplo yo soy una bala en croll, eso si, siempre que no respire. Lo malo es que en cuanto saco la cabeza he jorobado la velocidad alcanzada con tanto esfuerzo.  De todos modos, sin desanimarme intento mover las piernas con elegancia, sin doblar las rodillas,  y sin salpicar que es hortera, como cual sirena en el mar… Y mi movimiento de brazos girando los hombros por encima de la cabeza, es una técnica desarrollada en la piscina sindical de mi barrio durante años en los que me imaginaba campeona olímpica. De tanto imaginar a una se le quedan cosas. Pero claro tanto estilo y tanto empeño que cuando llego al final de la calle estoy completamente agotada, y miro el reloj pensando que al menos habré nadado media hora y…¡¡solo llevo cinco tristes minutos!! 

Hoy sin embargo como he hecho de profesora de Raquel se me ha pasado el tiempo volando, seguramente es que no he podido acordarme del estilo y esas tonterías…Hemos ido y venido, ido y venido la niña y yo mil veces,  unas con gafas, otras sin gafas, otras con gorro, otras sin gorro, otras de espalda, otras estilo acuagym, encogiendo y estirando las piernas sobre la barriga, otras a braza sin meter la cabeza, otra combinado perrito-braza, otras intento croll-perrito-braza… Que cuando me he dado cuanta habían pasado hora y media y yo tenía las manos arrugaditas como una viejecina.

Me siento como pez en el agua, este es mi medio, claro,  yo cuando era chica me pasaba horas muertas en remojo. Me emociono, le voy a enseñar cosas chulas a mi niña:
-Mira Raquel, te voy a enseñar a hacer volteretas en el agua. Hay que coger carrerilla y...-
¡Voltereta para adelante! Joooee, me ha entrado agua por la nariz...
-Aggg, ¿Qué te ha parecido? - Le digo disimulando. Es que a mi las que me salian bien eran las volteretas para atrás.
-Mirá Raquel. Estas si son chulas- Le digo y me lanzo para atrás en un elegante movimiento circular...       ¡¡¡CRACK!!!        ¡¡¡¡AAAAyyyyyyyyyyyyyy!!!! ¡¡Mi espalda!!
-¡¡joder, joder!!
-¿Qué dices mama?
-AY AY, Ayyyy... Nada cariño....-  Ayyyy, Joder, Joder, joder, me he jodido la espalda... -Es hora de salirse nena..., ¿nooo?

Ay, ay, ay, me repongo. Ay, ay, ay, venga que ya me repongo...  Al final más o menos me repongo porque no quería perderme lo de compartir con Raquel la ducha placentera con agua calentita y bien de espuma, los pringes de cremas y alisado-secados de pelo. Ritual imprescindible y necesario en cualquier baño de piscina que se tercie.
Pero para Iván ha sido una experiencia algo distinta:

-Mama, en las duchas todos los señores estaban en bolas. Yo no quería mirar, pero era asqueroso, un señor ahí con pipi al aire delante mío, y yo le he dicho: ¡Upppsss!. Y al señor le ha sentado mal y me ha dicho que mirara mis cosas.   Mama, ¡¡ Si hasta había un viejo en bolas!!
-Iván, es que muchos vestuarios son así, comunes. Ir desnudo es natural. Ellos tienen lo mismo que tú.
-Alá, pues era bastante asqueroso mama. EL viejo lo tendría como yo pero mucho más arrugado.
¡La próxima vez me ducho en casa!

Hoy domingo me duelen hasta las pestañas. Tengo la conciencia tranquila porque he hecho el deporte para mi bienestar futuro, pero en el presente me dueleee todoooo.

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