19.- A patinar con los niños

Lamentablemente cada dos o tres meses me olvido de mis propias capacidades y deseo ser una mama guay, y como me ha pasado hoy me meto en un embolao totalmente convencida de que puedo estar a la altura y seguir el ritmo de los niños.
Y es que nunca me ha gustado nada sentirme limitada por ser mama, pero ahora me toca sentirme limitada por la edad y la falta de entrenamiento. Antes con menos años, mi cuerpo podía responder cuando le metía en estos líos como el de hoy. Ahora con casi cuarenta el pobre hace lo que puede... Pero es que le pongo en grandes aprietos, sin estar en forma quiero que me patine sobre hielo cual una de esas rusas olímpicas que salen por la tele.
Así que esta mañana me he ido en mi corsita con los niños y mi tomtom. La verdad es que este chisme se ha convertido en el mejor amigo de las chicas despistadas que no saben donde está el norte ni el sur, o sea de mi… Me encanta su voz cuando me dice "dentro de 200 metros gire a la izquierda", y sin tener que pensar demasiado ni intentar leer con mis ojos miopes los carteles a suficiente distancia para poder maniobrar a tiempo, ya me dice en que carril me debo colocar para hacer la maniobra. ¡Le quiero!  Además si encima imagino que es la voz de Christian Grey, ya voy tan confiada y contenta…Jajaja.

En serio, además he hecho un descubrimiento de un valor incomparable para mí. He descubierto que amansa a los niños. Una vez les dije, si no os estais calladitos y sin pegaros mama no escucha el tomtom y se pierde. Pues desde entonces cada vez que pongo a mi amigo el chisme este, ambos se quedan súper callados y pendientes de si maniobro o no tal y como dice el señor este tan sexy que me habla.
El caso es que con ayuda de mi nuevo amigo inseparable y ahorrándome el paseo que me di el año pasado por Leganés hasta que logré llegar a donde quería, llego a nuestro destino: El palacio de hielo de Leganés.
Llegamos y nos ponemos en la cola donde están  las otras familias con los niños del cole, todos nerviosos y espectantes, entonces les pregunto a las mamas:
-¿Oa habéis animado a patinar?
-Uy, ya no tenemos edad para estas cosas. El patinaje es muy complicado y el hielo resbala mucho. Si no sabes patinar es mejor no intentarlo.  Lo mejor es quedarse tomando un chocolatito calentitas en la cafetería. -Me dice una
-Esto es solo para los niños. Si con nuestro cuerpo te caes en el hielo seguro que te tienen que recoger con una pala –Se ríe la otra.
-Vaya…, yo he comprado mi entrada. Pensaba probar– digo con un hilito de voz. Mientras las dos mamas me miran de arriba abajo calculando mentalmente mis posibilidades.
-Ahh, seguro que sabes patinar my bien.  –Al final se anima a decirme la una.
-Pues no, la verdad es que quería intentarlo…
-Seguro que se te dan bien los deportes, ¿A qué si?
-Pues no mucho…  –Las digo ya con bastante aprensión…, pero me rehago y termino pensando que me muero de ganas por probar y compartirlo con los niños. Será que soy un poco loca. Y eso les digo:
-Pero es que soy un poco camicace y me gusta probar las cosas para comprobar si es verdad lo que dice la gente.  Voy a ver si esto es tan difícil como cuentan algunos…

Me armo de valor y me meto en la pista. Bueno agarrada al borde de la pista no es tan complicado. Esto es como andar con más ritmo: uno, dos, uno, dos…. Una vuelta, dos vueltas, tres vueltas… vente vueltas.   Me parezco al hamster que tenía en casa que sólo daba vueltas y vueltas el pobrecín. Mis niños ya han cogido confianza y me pasan a toda velocidad:
-          Mama, ¡eres una lenta!
-          Mama, ¡suéltate! ¡Qué no pasa nada!
-          Mamaaaa, levanta las piernas así y así. Mira mama, es así. ¡Pruébalo!
Estos enanos, es increíble la facilidad con la que aprenden las cosas.
-          Mira, mama, ya doy vueltas.
Claro, ellos tienen patines en línea, y es similar el patinar en hielo. Venga, Susana, tú puedes. Me voy a soltar un poquitín aunque sin alejarme demasiado por si pierdo el equilibrio poder agarrarme. Tú puedes, Susana. Me animo. Y continuo con mi baile: Un, dos, un, dos. Vaya, esto no va mal… Más rápido, Un-dos-un-dos.  ¡Qué bien!  Y empiezo a sudar, porque me he pasado un poquitín con la ropa. Pantalones de pana con leotardos debajo, camisa térmica, sudadera polar, chaquetón de esquí, bufanda y orejeras. ¡Qué no se diga que voy súper equipada!  Y encima la mochila con la cartera, móvil y ropas de cambio. ¡Mama súper preparada para la vida moderna!

Jooooeeee, Joooeee, apelotonamiento de gente patosa en el  borde de la pista. Joooeeee, jooooeeee, ¡Quitaros! Qué no se parar!  ¿Ahora qué hago? , Me la voy a jugar, me veo bastante bien, esto no es tan difícil... ¡Si está guay!. Y me meto por el centro de la pista.  ¡Maaadreee mia, que maravilla!  Aquí está la gran patinadora con su grácil movimiento cruzando la pista a gran velocidad: Un-dos-un-dos. ¡Sientiendo el viento en la cara! Claro, esto está chupao porque yo ya sabía esquiar. Un-dos-un-dos-un-dos. Mira que cara tienen las mamas, jajaja; Si, se patinar, laralaraaa, laralaritooo...  ¡Mirarme soy una bailarina del hielo!

Eh,  ¡niños! Mirar a vuestra madre!  Miraaaaaaarrr…  Ahhhh.   Joooeeerrrr, no sé qué he hecho , he echado el cuerpo para atrás y Ay, ay, ay. Muevo los pies y empiezo a mover los brazos en un intento desesperado de recuperar el equilibrio. Ay, ay, ayyyyy.   Pero estos jodidos patines resbalan demasiado y ..¡mis pies van por libre! Y lamentablemente han decidido volar… ¡Los muy cabrones! Finalmente se me levantan los pies y mi cuerpo cae tal cual largo es sobre el hielo.  ¡BUMMM!    

Me quedo sin respiración... No quiero ni abrir los ojos...  ¡Joooerrr! ¡Qué daño me he hecho! Me he dejado las lumbares en  el suelo del jodido palacio de hielo de Leganés. Ay, ay, ay… no soy capaz de moverme.  Al final me van a tener que levantar con una pala como me habían dicho…Ay, ay, ay.
A ver, seamos sensatos, vamos a hacer un reconocimiento  de los destrozos: ¿Puedo mover los brazos? Si. Uff, menos mal. ¿Las piernas? Si, Uff, algo es algo.¿ A ver si me puedo sentar? Parece que puedo. Duele, pero puedo. Voy a levantarme...Ay, ay, ay...
-Mamaaaaa,  ¿Te has caído? ¡¡Menuda torta!!
-Mamaaaa, ¡Ha sido expectacular! ¡Qué pena no haberla grabado!

La madre que les pario    -Si, si cariño… Ha sido expectaclar... ¿Me ayudas a llegar a la puerta?
Creo que ya he satisfecho toda mi curiosidad por un par de meses y he de admitir que tenían razón esas mamas. Ellas si que saben donde están sus limites.  lamentablemente dentro de unos meses se me habrá olvidado...
Medito compungida y me quedo el resto de la hora que falta a que termine lo del patinaje sentada en el banco con miedo a moverme demasiado y sintiendo como se me hielan poco a poco los dedos de los pies y de las manos, y el sudor se vuelve frio a dos grados bajo cero. Pero no me apetece nada de nada subir a la cafetería a comprobar que las otras mamas del cole han visto mi gran caída.
Lo bueno, es que al menos mi amigo Tomtom me dira con su voz sexy por donde he de ir exacta a casa y esta vez llegaré en diez minutos y no en cuarenta como el año pasado.
Ojalá mi maridito me dé un masajito con calmatel cuando llegue a casa…

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