24.-Ayer me dormi viendo la tele


Ayer me dormí viendo la tele y lo último que escuche ya en un estado catatonico por el sueño  fue que Intermón  advierte que si se mantienen las medidas de austeridad y los recortes sociales la pobreza en España podría afectar a casi el 40% de la población en un década y necesitaría 25 años para recuperar el bienestar social.

Al principio no repare en lo esto significaba..., más palabras negativas, más malas noticias, más de lo mismo...  Me dormí pero tuve pesadillas toda la noche. No las recuerdo, pero me desperté con una desazón enorme…  

Esta mañana mientras me tomaba el café  se me ha hecho la luz y me he dado cuenta del motivo mi agobio: Ayer me dijeron estos señores de Intermon que mis hijos vivirán peor que yo. Que triste me hace sentirme esto. 

Dentro de 10 años cuando terminen su carrera, si es que se las puedo pagar,  aun tendrán problemas por culpa de que su madre y de que toda la generación de su madre se creyera rica.  No una generación perdida sino 25 años de generaciones perdidas.  ¿No os parece muy duro cargarse esto a los hombros?

Además hablaban de un 40% de población pobre…  Pero eso es casí la mitad de los que somos y aquí estamos.  ¿Puedo ser yo misma una de ese 40% de pobres? Hasta ahora me sentía tan segura, con nuestras carreras, nuestros trabajos, arraigados tan felices a la clase media. Había hecho todo lo que se me dijo; Estudié, trabajé, paguo  mis impuestos y curro, curro, curro muchísimo... 

Pero incrédula veo como se ha caído el techo de la casa de naipes y veo que se caen las paredes también, me quedo con cara de tonta porque estoy perpleja mirando cómo se resquebraja el suelo a mis pies, mientras por el rabillo del ojo no se me escapa como se hunden mis vecinos, como despiden  y caen mis compañeros, como mis amigas pierden sus trabajos. Veo como la crisis se traga la clase media y se abre un abismo entre los pobres y los poderosos.

Sabía que esto del consumismo compulsivo era un monstruo, que no era sano esto de sentir tanto gustirrin comprando como una loca, pero nunca imagine que era un monstruo de humo, y que ahora que el viento de la crisis se lo ha llevado no queda nada. Todo era falso, era mentira, y lo que me pesa en el corazón es que mi afán de tenerlo todo, de vivir por encima de mis posibilidades provoqué que mis niños tengan que vivir en un mundo más difícil: Un mundo al que no estoy preparada y donde no se cómo guiarlos.


Mis padres me enseñaron en un mundo que mejoraba, del que estaban orgullosos, por el habían luchado y construido.  Un país que mejoraba y donde se daba oportunidades a sus hijos. Ellos lo tenian claro; trabajar, estudiar, cumplir con el déber. Ese era el camino. Te inculcaban las reglas del juego y si las seguías todo iba bien.  Aprendias de niña los derechos, los déberes, la constitución... y esas cosas que ellos crearon, que venían en los primeros libros de texto de la democracia.  Era un mundo donde podían soñar con que sus hijos llegarían a algo gracias a sus capacidades, talento y buen hacer.
Yo ahora no lo tengo nada claro, la verdad...

De pronto, sin saber cómo, me encuentro con que ese mundo de mis padres se ha destruido. Nos dijeron que sólo era una desaceleración, anda que ilusos, y nos lo creimos muchos.  La verdad es que la sociedad de consumismo que creamos, donde todas las cuidades tenian AVE y areopuerto, donde todas las alcaldías tenían grandes edificios municipales y miles de coches oficiales, esta sociedad de comprar, comprar todo a crédito se ha podrido. Y ahora están cortando las ramas pochas a hachazos0.  Y nos dicen que es para sanearlo. Pero yo me preocupo, no sea que con la tala acaben matando al árbol. Para esto hay que ser buen jardinero...

Todo lo que yo conocía está desapareciendo co cada hachazo ante mis narices y a estas alturas ya no sé que decir ni aconsejar a mis hijos, porque no se qué va a quedar después. Sólo me queda mirar con la boca abierta estos tiempos que me tocan vivir.

Lo peor de la crisis es el miedo y la desesperanza contagiosa que tenemos la gente de a pie. De los otros, los que van en yet privados no tengo ni idea de como se sentirán... Quizás  también tengan miedo... porque se vuelven tiempos donde la desesperación clama a cambios. Me temo que estaremos para verlos.


Como soy una currita nata, no me resigno..., pienso que tiene que existir una solución, me digo que algo podremos hacer, esto lo tenemos que arreglar entre todos,  no se... del único modo que se me ocurre, quizás trabajando mucho... Si le echamos horas y horas, hacemos las cosas muy bien, nos echamos los trastos a la espalda y tiramos del carro quizás así, quizás si todos lo hacemos así…

Pero descubro  todos los días, no falla ni uno, que mientras unos hemos decidido arremangarnos y ponernos manos a la obra, otros, más listos, aprovechan el momento, y escondidos tras palabras necias y sucias mentiras, se guardan lo de otros en lingotes de oro en  su casa o en cuentas de suiza.

Y estoy muy asqueada, ¿Por qué les dejan? ¿Por qué no les quitan todo su dinero, sus posesiones?  Pero luego lo comprendes, los que mandan hacen lo mismo. Están todos en el bote. En este país nos come la corrupción. Y me pongo morada de rabia: ¡Los quiero a todos en la cárcel! Todos, chorizos cabrones, que juegan con la vida de las pobres gentes! ¿Cómo pueden dormir?, ¡No!, ¿Cómo pueden respirar?

Y de nuevo miro a mis pies confusa y  veo que el suelo continua rajándose, y pierdo las esperanzas, porque me falta una señal significativa, me falta creerme que estamos todos juntos, no sólo los pobrecitos curritos.  Con pena sólo me queda esperar muy atenta a verlas venir por si al final debo salir de pies.

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