17.-Una hora para mi misma: ¡Zumba!


Ummmm, es sábado y no quiero despertarme...

- ¡Mama!, ¡mama!, ¡es de día! ¿Abro la persiana?
-NOOOOO!
-¡Mama!, despierta, ¡Mamaaaaaaaa!
- Ayyyy, dejarme dormir, porfa...- Les suplico con voz quejambrosa.
-Mama, venga, venga, venga, ¡despierta! ¡Vamos a jugar!
No quiero abrir los ojos, me duele todo, y qué mal me siento...
-¡Dejarme en paz! - Y me tapo la cabeza con la almohada.
Pero estos dos bichos no paran de saltar, pegarse, jugar y gritar sobre mi cama, y por supuesto encima de mí cuerpo...
-¡Irosssssssssss!, ¡quiero dormir! Necesito dormir, porfaaaaaa...- les digo ya lloriqueando
-¡Venga mama!, ¡Arriba!, ¡Arriba!

-¡Vale! Me levanto echando humo por las orejas. Pero ¡¡Ay!!, ¡Mi espalda! Joooo, ¿Qué me pasa? me duele muchísimo el cuello, los brazos, los gemelos, algo por la tripa, un músculo que no conocía.... Ahhhhh, ¿Pero qué..?  Ayyyy, ya caigo… ¡¡son agujetas!!

Pues si haber encontrado una hora para mí los viernes  me va a sentar así de mal el sábado, me lo voy a tener que replantear.

Ayer fue mi primera clase de zumba. Estaba un poco nerviosilla porque llevo un año entero sin hacer nada de deporte y estoy bastante oxidada. Pero por otro lado me hacía tanta ilusión poder tener una hora para mi misma y ---¡¡encima bailar!! Hacía tanto tiempo que no bailaba, que realmente tenía mono, verdadera necesidad de sentir la música y mover mi cuerpo.

La verdad es que lo pasé fenomenal, en serio...  Aunque me fastidió mucho verme reflejada por espejos en todas las direcciones. Era muy difícil no apreciar, el barrigón, las lorzas de la espalda, la chepa, y demás atributos que los crueles espejos me revelaban de mi anatomía. Pero me negué a que esto me fastidiará mi hora para mi misma. Así que me concentré en no apreciarlo, en mirar sólo a la profesora y disfrutar de la clase.

La profa resultó ser una cañera que no nos daba un respiro. Vamos, lo que yo andaba buscando para meter mi cuerpo en vereda en tiempo record. Lo malo es que a los quince minutos estaba morada, me caía el sudor por al cara, tenía problemas para respirar, el flato me mataba y encima descubrí que tengo una capacidad completamente genuina de hacer todos los movimientos de las coreografías al revés. Pero eso sí,  me concentré de nuevo en no preocuparme de estas cosillas y disfrutar de mi hora para mi misma.

A la media hora, me moría de sed, me palpitaba el corazón a mil por hora, me temblaban los brazos y piernas y ya no era capaz de dar esos saltitos tan divertidos del principio. Pero eso sí, sin perder el humor. Cambie de táctica, ya no sólo iba a despreciar todos los síntomas que evidenciaban lo poco en forma y oxidada que estaba  sino que además me iba a  reir de todos ellos: Jajajaj, que graciosa estoy medio afixiada, con la cara morada,  la boca seca, torciendoseme las patejas y arrastrandome por la clase, jajajaja.  No pienso dejar de disfrutar de mi hora para mi misma. ¡¡Esto es súper divertido!!.  

Concentración, ya sólo queda diez minutos. Yo puedo, yo puedo, esto sólo es bailar…¡no hay dolor, no hay dolor!

Al finalizar la clase, estaba encantada conmigo misma. Destrozada, pero absolutamente orgullosa: ¡Lo había logrado! Después de un año sin hacer nada de deporte había logrado aguantar toda la clase. ¡Esto era magnifico! ¡Qué subidón!¡Quiero así todos los viernes!

 Cuándo llegue a casa, tuve que hacer un esfuerzo sobre humano y reunir toda mis fuerzas de concentración para preparar la cena a los niños. Hice un pure, se lo puse en el salón, me duche, y me metí directamente en la cama.

Esta mañana cuando me he levantado echa polvo me he encontrado la cena sin tocar ahí donde se la dejé anoche.  ¡¡¿¿Pero qué ..??!!  Noto como me empieza a subir una especie de fuego por los brazos y las piernas hasta el pecho, y se me crispan las manos. ¡Estoy que muerdo!

- ¿Así me agradecéis par de dos enanos maleducados que vuestra madre se ponga a guisar anoche medio muerta que estaba? ¡¡En la vida vuelvo a cocinar yo que lo odio y lo hago por vosotros!! No pienso haceros nada más nunca más. Así que ya podéis ir pensando lo que vais a comer a partir de ahora porque yo ya estoy ¡¡HARTA!!. ¡Ahora que guise otro! Estoy harta de ser vuestra criada y vosotros unos despreciables desagradecidoooossss!
-No mama, quemaba mucho el pure y luego se nos olvidó
-¿Qué? Pero, sí teníais muchísima hambre. Y tú, ¡el padre de las criaturas! -Le miro con los ojos que echan llamas de cabreo - ¿No te diste cuenta?
-No, no lo vi, no lo vi. Ehhhh, yoooo...
-¡¡Estoy hartaaaa!!

Y me vuelvo a meter en la cama tapándome la cabeza con la almohada.

-¡Perdona mama! - Viene uno
-Perdona mami! -Me dice después el otro.
-¡No quieroooo! -Les grito

Tengo un cabreo de mil demonios y me siento fatal. Uff, no me soporto. Odio sentirme así. Con tan mala leche, pero no puedo controlarme. Es que me muero de ganas de tener una buena bronca con mi querido maridin o pegarle tres tortas a cada niño. ¡Me quedaría tan a gusto!

Pero ya me sé por otras miles de veces que me pasa esto,  que luego me arrepiento de todo lo que diga y haga cuando estoy así. Y los más inteligente es intentar alejarme de aquellos a los que ahora mismo gritaría, pegaría y mataría.

El papi se lleva los niños, es lo muy astuto por su parte,  y yo me quedo en casa con un humor de perros. Pasa una hora, pasan dos, tres, cuatro...  Joder, no se me pasa y ni me aguanto yo misma.  A veces lo combino por autocompasión por la familia tan ingrata que tengo y otras veces desesperación y culpa por lo malísimamente que estoy criando a los niños y al marido. Estoy creando monstruos, lloriqueo para mi misma.

 Finalmente he caído en que día es hoy. ¡Día de síndrome premestrual! ¡Vaya mierda lo de tener las hormonas alborotadas! ¡La que he liado!  Tengo a toda la familia exiliada de casa. Hasta el gato ha decidido que es mejor esconderse y no rondar cerca de mío, y todo porque no soy capaz de contenerme.

¡Mira que somos complicadas las mujeres! Debería estar más feliz que una perdiz por tener una hora a la semana para mi misma y aquí estoy, que echo chispas!

El lado positivo es que he logrado no sólo una hora para mi misma, sino todo el sábado enterito porque mi familia ha preferido mantenerse lejos del hogar mientras su madre se comporta como una loca...


Si te gusta compatelo. Su


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