11.- Dimito de esta vida de prisas

Hemos ido a hablar con las tutoras de los niños. Yo estaba súper nerviosa, siempre me parece que me examino de eso de ser madre. Ya me sé que todos los años suspendo y termino echa polvo porque "los padres siempre tienen la culpa", o así lo siento yo.

En mi caso unas veces pienso que tengo la culpa porque no les presto la atención necesaria o porque les presto demasiada atención. Otras porque me pasó de regañarles o porque no les digo suficientes "No" y no pongo limites apropiados. También porque les controlo mucho y no les dejo madurar y ser independientes, o porque les dejo demasiado a su aire y no les doy pautas de comportamiento. O porque pierdo el tiempo en darles explicaciones, negociando con ellos y no impongo mi autoridad o porque no les escucho lo suficiente y no entiendo su punto de vista...

Vamos, que el caso es que siempre salgo de estas tutorías con el corazón oprimido, sintiéndome la madre más mala del mundo y la culpable de todas las cosas que les pasa a mis hijos. Y no tengo ni idea de lo que debería de hacer. No entiendo nada de nada...

Pero este año ha sido distinto, increíblemente después de la charla con las tutoras estaba contenta. Quizás es que los niños van creciendo o yo voy creciendo como madre curtida y ya no me duelen tanto las cosas, o simplemente este año la profesora ha sido más compasiva conmigo... (qué mal rollo, ya hasta le he dado pena)

El caso es que al terminar con las tutorías no pintaba tan mal el panorama y encima me ha quedado clara cual es mi misión de este año: Tengo que enseñar a mis hijos a hacer las cosas bien.

Así que me he puesto manos a la obra y llevo una semana sermoneándoles con esas frases que tanto he oído mi madre. cómo: "Ya que se hace, se hace bien", "Si lo haces bien te sentirás orgulloso", "de nada sirve hacerlo rápido si es está mal hecho", "antes se pilla a un mentiroso que a un cojo", ahhhh, no,... esa no viene al cuento, pero también me la enseñó mi madre y ¡la uso mucho!...

Así, día tras día, una y otra vez, pum, pum, pum, tengo a los niños fritos, porque entiendo que el trabajo de una madre es ser pesada hasta la saciedad, y así los hijos, por no soportarte más, terminaran haciéndote caso. Por lo menos a mis padres les funcionó... En realidad yo he hecho de todo por no oír a mi padre; termine la carrera, termine mi proyecto, me saque el carnet de conducir. Todo por no oír más a mi padre que estaba todo el día pum, pum, pum. ¡No lo soportaba! Que cansino...pero, gracias papi. ¿Y sabéis una cosa? ¡ sigo haciendo lo que sea por no oírle!

Sólo que yo misma no he seguido mis propios consejos... Y la he liado pardaaa una vez más en el trabajo.

Aaayyy, la he fastidiado completamente. Ayyyy, otra vez....

¡Mierda!, eso me pasa por ir como una loca por la vida, sin pararme a meditar, a pensar en cosas, bueno en pesar en nada porque no me da tiempo.

Acabo de comprender lo que sienten los políticos cuando la cagan y no hay quien les haga reconocerlo y dimitir!  Es muy difícil asumir responsabilidades, admitir los errores, decir perdón, me he equivocado... y también el tema de dejar chupar del bote e irse dejando el chollo (bueno, esto no lo hago yo…porque no tengo la posibilidad, claro) . Jooerrr, ¡si ahora hasta entiendo a los políticos!





 

Realmente a mi lo que me apetece es no ver a nadie, no dar explicaciones, no ver mañana a mi jefe, sólo quiero meterme en la cama y esconder la cabeza bajo la almohada y que sea otro más listo y sensato que yo el que ahora me saque las castañas del fuego y resuelva los problemas. ¿Habrá alguien qué lo haga por mí? ¿Se tragaran si mañana les llamo y les digo que tengo la varicela?

Justo lo que yo les sermoneo también a los niños: "Se valiente, da la cara, reconoce tus errores...".

Venga, al menos con esto voy a dar ejemplo como buena madre valiente y responsable: Iré mañana y diré "Jefeeee, que la he liado de nuevo... me he equivocaoooooo...." y de nuevo mi jefe y mis compis, que son muy comprensivos y me habrán visto llorando por los rincones otra vez, me dirán para consolarme una vez más "quien no hace nada no se confunde, son las cosas del directo,  y de otras peores hemos salido", mientras pesarán "cabroooonaaaa, en que lio nos has metido" y sonreirán de mentirijilla.

Ufffff, ya estoy harta de que me falten mil horas al día para hacer las cosas bien y sentirme orgullosa de mi misma. Me faltan horas para trabajar con calma y poder pensar y madurar las ideas. Me faltan horas para organizarme, para leer todos los correos, para desayunar, para meditar, para atender las cosas con tranquilidad. ¡Yo sólo quiero tranquilidad1.

Sin tiempo, cada vez más trabajo, cada vez menos gente, todo súper urgente y todo para ya, esto es un aquí te pillo aquí te mato y así mismo vale. ¡Así me va!

Lo malo es que me pasa con los niños. También me falta tiempo para ellos. Hacemos mil cosas y los llevo a rastras como una loca de un lado para otro. Intentando llegar a todos los lados pero sin disfrutar nada. Siempre voy tarde, siempre agobiada. Y en casa también es igual, hay que hacer todo en las pocas horas de tarde que nos quedan; deberes, exámenes, cenas, duchas, uniformes y guerrear con ellos para que sean maduros, independientes, responsables y hagan su trabajo bien. Quizás es esto lo que me quieren decir las tutoras que no comprendo...

En fin, que yo dimito de esta vida de prisas

Pero ¿Quién va a aceptar mi dimisión?


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